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Novak Djokovic se despidió prematuramente del torneo de Cincinnati después de retirarse en su primer partido, un giro que complica su preparación de cara al US Open. Empezó dominando, pero un problema físico le impidió mantener el nivel y abrió la puerta para que Thiago Tirante aprovechara la oportunidad.
El encuentro cambió tras un juego larguísimo —duró alrededor de 16 minutos— en el inicio del segundo set, cuando Djokovic recibió atención médica. A partir de ese momento perdió ritmo y no pudo sumar puntos al resto en lo que quedaba de la manga, hasta que finalmente no continuó.
Dolor y dudas en la rueda de prensa
El serbio explicó después que arrastra desde hace años una condición médica que se agrava con la humedad y el calor, factores que, combinados con los nervios de un partido exigente, complicaron su rendimiento. Reconoció que estas molestias no son nuevas y dejó abierta la posibilidad de no volver a competir en Cincinnati por ahora.
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En sus palabras, subrayó que las condiciones ambientales no fueron el único problema: la ansiedad propia de encuentros de alto voltaje también influyó en su estado físico y mental durante el partido.
Qué supone esto para el calendario y el estado de forma
La eliminación en Cincinnati añade presión al modelo de temporada que Djokovic ha seguido este año: actividad limitada fuera de los Grand Slams y resultados flojos en pruebas previas. Llegará al US Open sin victorias de preparación sobre la pista dura en este tramo del calendario, lo que deja interrogantes sobre su forma ante rivales físicos y en condiciones adversas.

- Rivalidad inmediata: Tirante ganó confianza y supo aprovechar la oportunidad cuando Djokovic mostró problemas.
- Atención médica: intervención tras un juego extremadamente largo que marcó el punto de inflexión.
- Condición crónica: Djokovic admite una dolencia de larga data que empeora con calor y humedad.
- Masters 1000: rendimiento irregular este año en torneos previos a los Grand Slams.
- US Open: llega con dudas físicas y sin partidos ganados de preparación en pista dura.
Malos números fuera de los Grand Slams
La temporada de Djokovic en pruebas no pertenecientes a los Grand Slams ha estado por debajo de lo esperado: en eventos clave del circuito no ha alcanzado los tramos finales con la regularidad que se le exige. Esa selectividad competitiva, focalizada en los majors, trae consecuencias prácticas: menos rodaje en partidos exigentes y menor margen de error si surge cualquier problema físico.
En ediciones recientes del US Open el serbio ha mostrado buen rendimiento —llegó a semifinales en la pasada edición, perdiendo frente a Carlos Alcaraz— y suele beneficiarse de programación nocturna para mitigar el calor. Sin embargo, la condición física debe acompañar: la supervivencia en Nueva York exigirá piernas frescas y un tenis casi impecable para aspirar al título.
El episodio en Cincinnati deja dos certezas inmediatas: Thiago Tirante suma un triunfo significativo y Djokovic afronta el Grand Slam de Estados Unidos con más incertidumbres de las previstas. Cómo gestione su equipo estas molestias y si opta por una preparación distinta en los días previos al torneo marcará la magnitud del impacto.












