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Con menos de tres meses para las elecciones al Parlamento de Andalucía previstas en junio de 2026, la senadora y expresidenta Susana Díaz asegura que no ha recibido invitación formal de la cúpula regional para integrarse en la campaña de la candidata María Jesús Montero. El silencio desde la dirección del PSOE-A abre una incógnita sobre si el partido aprovechará su capacidad movilizadora en provincias clave.
En una intervención en televisión, Díaz afirmó que nadie de la dirección le ha comunicado planes concretos para incluirla en los actos electorales. Reiteró que su disposición es total si el partido lo solicita, pero que no actuará por iniciativa propia: irá si la llaman; y si la piden que no participe, se apartará.
Un ofrecimiento público sin respuesta
El gesto de Díaz fue explícito: el 3 de marzo ofreció públicamente su colaboración a la líder regional y a la cúpula andaluza. Desde entonces no ha llegado una respuesta formal, según fuentes cercanas a la senadora. La falta de contacto se interpreta como una decisión estratégica del equipo de Montero o como un intento de mantener cierto control sobre el relato de renovación del partido.
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Susana Díaz abierta a sumarse si el PSOE andaluz la llama: aún no hubo contacto
La tensión tiene raíces recientes. Díaz recuerda que en la campaña de 2022, bajo la dirección de Juan Espadas, no se le permitió participar. Aquella exclusión quedó como una herida en el seno del PSOE-A y explica, en parte, la cautela actual al ofrecer su apoyo.
En el terreno político inmediato, su postura pública busca mantener intacta su imagen de coherencia. Díaz habló también de asuntos programáticos: reivindicó la importancia de la financiación autonómica y rechazó conceder un trato privilegiado a determinadas comunidades, una posición que la diferencia en algunos debates nacionales.
Lo que está en juego
La decisión sobre la presencia de Díaz en la campaña no es solo simbólica. Afecta a la estrategia electoral del PSOE-A y tiene implicaciones prácticas en provincias donde su figura aún moviliza: Sevilla, Jaén y Huelva aparecen como territorios sensibles.
- Movilización territorial: su incorporación podría reforzar la base tradicional en provincias del sur.
- Unidad interna: la participación de una figura de peso puede servir para cerrar fisuras o, al contrario, reavivarlas según cómo se gestione.
- Mensaje de campaña: su voz podría recalibrar la narrativa sobre gobernabilidad y financiación autonómica.
- Riesgo de contradicción: si la dirección busca proyectar renovación, su aparición masiva podría chocar con esa imagen.
Fuentes del partido consultadas describen la situación como una «ventana abierta»: la dirigente mantiene interlocución con miembros de la dirección, pero el diseño final de la campaña permanece en manos del equipo de Montero. Díaz, por su parte, evita forzar la agenda pública y evita críticas directas a la actual dirección.
Escenarios a corto plazo
Ante la proximidad de las elecciones, existen varias rutas plausibles: una llamada formal que incorpore a Díaz en actos concretos; una colaboración puntual en territorios concretos; o la decisión de mantenerla al margen para cuidar la imagen de renovación. Cada opción conlleva coste y beneficio político.
En las próximas semanas será clave observar dos señales: si la dirección regional contacta de forma clara y programada para definir su papel, y cómo comunica ese eventual acuerdo para minimizar fricciones internas. Para los votantes andaluces, la respuesta marcará si el PSOE-A apuesta por la experiencia y la capacidad de movilización o por una imagen más renovada y homogénea.











