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La imagen del perro persiguiendo una pelota en el parque parece inofensiva, pero veterinarios y especialistas alertan de que ese juguete cotidiano puede causar daño dental si se usa de forma prolongada. Hoy, con más mascotas en casa y juguetes comerciales al alcance de todos, es importante saber qué riesgos existen y cómo evitarlos.
Cuando los perros sostienen una pelota en la boca y la mastican repetidamente, la combinación de la superficie del juguete con polvo o arena puede desgastar el esmalte. Con el tiempo ese proceso silencioso deja los dientes más cortos, planos y sensibles, una condición que algunos profesionales describen como boca de pelota de tenis.
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Cómo se produce el desgaste
El problema no es tanto lanzar la pelota como permitir que se convierta en un objeto de masticación continua. Las fibras y el recubrimiento de muchas pelotas deportivas pueden actuar como una lija cuando entran en contacto con pequeñas partículas.
Además del desgaste gradual, existe otro riesgo: los juguetes muy rígidos pueden provocar fracturas dentales. Asociaciones veterinarias como la AAHA han advertido sobre piezas que se rompen o se astillan, lo que también aumenta la posibilidad de atragantamiento, especialmente en perros con mandíbulas potentes.
El American Kennel Club señala que la seguridad de un juguete depende de su diseño y material; no basta con comprar cualquier pelota que tenga la etiqueta “para perros”.
Consejos prácticos para dueños
- Prueba del pulgar: presiona con la uña del pulgar; si el juguete cede y tiene cierta flexibilidad suele ser más seguro. Si es tan duro que no se deforma, puede ser peligroso.
- Supervisa las sesiones de juego y evita que la mascota mastique la misma pelota durante largos periodos.
- Inspecciona los juguetes con frecuencia: reemplaza los que estén desgastados, deshilachados o agrietados.
- Prefiere productos diseñados específicamente para perros y, cuando sea posible, con el aval de la VOHC (que certifica beneficio para la higiene oral).
- Evita huesos o materiales extremadamente duros en perros propensos a romper objetos con la boca.
- Consulta al veterinario si notas sensibilidad, fracturas visibles, o cambios en el comportamiento al comer.
La recomendación de los especialistas es clara: no demonizar el juego, pero sí gestionarlo. Un objeto flexible y supervisado reduce riesgos sin privar al animal de actividad física y estimulación mental.
Qué hacer si sospechas daño dental
Si observas que tu perro evita masticar por un lado, babea más de lo habitual, o muestra dolor al manipular la cara, pide una revisión veterinaria. La detección temprana facilita tratamientos menos invasivos y evita complicaciones.
En resumen: la pelota puede seguir siendo parte del juego, pero conviene elegir bien el material, controlar el uso y revisar periódicamente tanto el juguete como la boca de la mascota. Pequeñas precauciones hoy evitan problemas dentales mañana.












