Pienso sube 1.600 € al mes: granja canaria de 62 años y 20.000 gallinas al límite

La escalada de costes vinculada a los últimos choques internacionales ya llega a la puerta de las granjas: en Candelaria una explotación avícola histórica ve cómo la subida del precio del pienso pone en riesgo su viabilidad y puede traducirse pronto en más presión sobre el bolsillo del consumidor. La situación abre una pregunta inmediata: si los insumos siguen subiendo, ¿cómo afectará eso a la oferta local y al precio del huevo?

La granja en cuestión, con más de seis décadas en funcionamiento, aloja alrededor de 20.000 gallinas y abastece buena parte de Tenerife. Su responsable, María José Marrero, relata que el coste del alimento para aves ha encadenado dos incrementos consecutivos vinculados al alza de la energía y del transporte tras la tensión internacional, lo que convierte un problema global en un dolor de cabeza diario para productores y consumidores.

En números: la explotación consume aproximadamente 60 toneladas de pienso al mes; las subidas anunciadas —primero de 15 euros por tonelada y después de otros 12 euros— suponen un aumento en torno a 1.600 euros mensuales solo en alimentación, sin contar combustible ni electricidad para calefacción de los jóvenes animales. Es una presión que se añade a márgenes ya muy ajustados.

Preocupación por el precio del huevo

La producción diaria supera los 16.000 huevos, lo que se aproxima a medio millón al mes. A pesar del volumen, el retorno económico para la explotación no se mueve al mismo ritmo que los precios en el supermercado, lo que deja poco margen para absorber nuevas subidas sin comprometer la continuidad del negocio.

“Vemos el panorama un poco negro”, admite Marrero, que teme que la diferencia entre lo que paga el consumidor y lo que recibe el productor impida trasladar costes sin sacrificar demanda. Además, la caída de la capacidad adquisitiva de las familias complica aún más cualquier aumento de precios al público.

  • Incremento del pienso: +15 € / t, luego +12 € / t.
  • Consumo mensual: ~60 toneladas.
  • Coste extra estimado: ~1.600 € al mes en alimentación.
  • Cabezas: 20.000 gallinas.
  • Producción: ~16.000 huevos diarios (~500.000 mensuales).

La acumulación de subidas —energía, transporte e insumos— no solo erosiona la rentabilidad sino que amenaza la permanencia de explotaciones con trayectoria local. Si varias granjas afrontan la misma dinámica, el resultado podría ser una menor oferta regional y mayor volatilidad en los precios.

Desde una perspectiva práctica, el riesgo es doble: por un lado, pérdidas o cierres afectarían a empleos rurales y a la economía insular; por otro, los consumidores podrían ver incrementos en el precio del huevo o cambios en la distribución del producto. Por ahora, los responsables de la explotación buscan alternativas para ajustar costes, pero reconocen que sin una estabilización de materias primas y energía será difícil sostener el modelo actual.

La situación en Candelaria sirve como un ejemplo cercano de cómo los conflictos a miles de kilómetros se traducen en consecuencias concretas en la cadena alimentaria local: menos margen para los productores, presión sobre los precios y, potencialmente, menos seguridad en el suministro si la tendencia persiste.

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