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La junta de gobierno de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) nombró por unanimidad a Francisco Salado al frente de la Comisión de Diputaciones, Cabildos y Consejos Insulares, un puesto con capacidad de influir en la coordinación de servicios entre administraciones locales. El movimiento, aprobado en la última reunión del órgano, abre el debate sobre la financiación y el respaldo a los municipios de menor tamaño.
Salado, que preside la Diputación de Málaga y es alcalde de Rincón de la Victoria, asume ahora la responsabilidad de representar a las entidades supramunicipales en el foro nacional de gobiernos locales. Su propuesta fue presentada por el Partido Popular y recibió el apoyo del resto de formaciones presentes en la FEMP.
Licenciado en Derecho y vinculado a la gestión local desde hace años, Salado ocupa la presidencia de la Diputación malagueña desde 2019 y lidera el ayuntamiento de Rincón de la Victoria en su actual mandato. Su nombramiento se interpreta como un refuerzo del papel de las diputaciones en asuntos que afectan a miles de municipios.
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Qué funciones tendrá la nueva presidencia
La Comisión que ahora dirige debe impulsar la coordinación entre diputaciones, cabildos y consejos insulares y velar por la prestación de servicios supramunicipales. Entre sus responsabilidades prácticas destacan:

- Apoyo a municipios pequeños: ser el principal respaldo técnico y financiero para localidades con menos de 20.000 habitantes.
- Servicios intermunicipales: coordinación de proyectos conjuntos y la gestión de políticas compartidas.
- Gestión de emergencias: articulación con consorcios de bomberos y protección civil.
- Residuos y aguas: planificación y supervisión de sistemas de recogida, tratamiento y abastecimiento en áreas rurales.
En su intervención tras el nombramiento, Salado agradeció la confianza de la FEMP y subrayó que su hoja de ruta estará centrada en consolidar el municipalismo y en elevar la capacidad de las diputaciones para prestar servicios esenciales. Reclamó, además, un enfoque conjunto para abordar la sostenibilidad financiera de los gobiernos locales.
El presidente de la Diputación definió la cuestión fiscal como un asunto clave: las administraciones locales, dijo, son las más próximas al ciudadano pero llevan años con recursos limitados. Por ello pidió que cualquier reforma de la financiación autonómica vaya acompañada de una reforma de la financiación municipal que garantice solvencia y capacidad operativa.
Impacto inmediato y retos
El nombramiento llega en un momento en el que la agenda municipal incluye la modernización de servicios, la adaptación a la normativa ambiental y la atención a despoblación en áreas rurales. La Comisión que presidirá Salado tendrá voz en debates sobre distribución de fondos y articulación de competencias, aunque las decisiones finales dependen de acuerdos políticos más amplios.
En las próximas semanas la FEMP podrá dejar patente la orientación de sus prioridades: desde la negociación con el Gobierno central hasta la elaboración de propuestas concretas sobre instrumentos de financiación y gestión compartida.
La designación de Salado, por tanto, no es solo un nombramiento institucional: es un punto de partida para reactivar discusiones sobre cómo se sustentan y coordinan las administraciones locales en España y sobre qué papel deben jugar las diputaciones en la respuesta a los retos cotidianos de los ayuntamientos.












