Aceite de oliva forjó la civilización mediterránea: Emilio Lara explica por qué

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Acaba de publicarse Un mar de oro verde, un ensayo de Emilio Lara que recorre la historia cultural del aceite de oliva y la entrelaza con la biografía del autor. Este libro llega en un momento en que el aceite afronta retos climáticos, cambios en la producción y una revalorización internacional: por eso importa hoy más que nunca.

Lara transmite desde la primera página una relación íntima con el aceite: recuerdos de la infancia entre olivos, meriendas sencillas y el paisaje sonoro y olfativo de su Jaén natal. Esos recuerdos sirven de hilo conductor para una investigación que busca explicar por qué el aceite no es solo un alimento, sino un factor determinante en la configuración social y económica del Mediterráneo.

Un relato entre memoria y ensayo

El autor combina relatos personales con investigación académica, intentando ofrecer una lectura accesible sin renunciar al rigor. Parte de su motivación es situar al aceite en el centro de la historia mediterránea, recuperando episodios y conexiones que han recibido poca atención en la historiografía tradicional.

Autor entre olivos recordando infancia y paisaje olfativo de Jaén
Recuerdos y memoria: Lara entre los olivos de su infancia que guían el ensayo.

Se aprecia, además, una influencia de modelos anglosajones de divulgación histórica: textos que agradecen el apoyo de las comunidades y traducen conocimientos especializados a un público amplio. Lara reivindica ese enfoque para reconstruir la trayectoria social y cultural del producto.

El aceite como motor de poder y comercio

En su reconstrucción, el aceite aparece como un bien estratégico desde la Antigüedad. La producción bética fue crucial para abastecer a la Roma urbana y las élites: el suministro de aceite, junto al pan, formó parte de políticas públicas y redes comerciales que sustentaron el imperio.

Ánforas antiguas y aceite que simbolizan comercio y poder en la Antigüedad
El aceite como bien estratégico: redes comerciales y abastecimiento en Roma.

Algunos gobernantes llevaron relaciones con propietarios olivareros a la esfera política, sellando pactos comerciales y favores que refuerzan la idea de que el aceite tuvo un papel geopolítico comparable, en ciertas fases, al de otros recursos estratégicos.

Ritual, religión y vida diaria

El vínculo del olivo con lo sagrado atraviesa religiones y culturas: desde ceremonias de unción en Oriente Próximo hasta menesteres cotidianos en pueblos del Mediterráneo. Árboles centenarios, como los de ciertos huertos históricos, testimonian esa continuidad entre rito y subsistencia.

El pezzo resistente y multifuncional del aceite explica su presencia en fiestas, rituales y remedios populares; no fue ni es un producto de consumo exclusivo, sino un ingrediente integrador de prácticas sociales.

  • Patrimonio cultural: el olivo sostiene paisajes, tradiciones y saberes locales.
  • Impacto histórico: facilitó redes económicas y condicionó decisiones políticas en la Antigüedad.
  • Salud pública: su reconocimiento como alimento saludable impulsó la demanda internacional.
  • Modelos productivos: tensión entre olivar tradicional y sistemas intensivos mecanizados.
  • Sostenibilidad: la agricultura ecológica y la economía circular aparecen como vías de futuro.

Hoy, la transformación técnica y la apertura de mercados cambiaron la percepción del aceite: dejó de ser un bien de subsistencia para pasar a competir en el segmento de aceite de oliva virgen extra premium. La modernización de las almazaras y campañas de promoción han reforzado esa conversión.

Pero el contexto es complejo: el avance de sistemas superintensivos reduce la mano de obra y modifica paisajes; al mismo tiempo, los desafíos climáticos ponen en riesgo cosechas y alteran calendarios agrícolas. Frente a eso, la defensa de prácticas sostenibles —como la valorización del ramón para compost o biomasa— surge como una estrategia tanto ambiental como económica.

En España, la mejora de la calidad se extiende más allá de Andalucía: hoy se elaboran aceites destacados en regiones tan diversas como Navarra, Tarragona, Aragón, Toledo o Extremadura. Esa dispersión geográfica refuerza la capacidad de España para posicionarse en el mercado global, especialmente en el nicho de alta gama.

El libro de Lara propone, en definitiva, que el futuro del aceite combine tradición y sostenibilidad: aprovechar la riqueza cultural del olivar para diferenciar el producto, mientras se adoptan prácticas agroecológicas que protejan el paisaje y el suelo.

Cerrar con el porqué: la historia del aceite no es una curiosidad académica, sino una llave para entender economías, identidades y decisiones políticas que siguen vigentes. Un mar de oro verde (Ariel) ofrece esa perspectiva integrada, útil para quienes consumen, cultivan o deciden políticas agrarias hoy.

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