Bruselas exige seguridad en Adamuz: España debe cumplir antes de reciclar material

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La Comisión Europea ha fijado una posición clara sobre las ayudas concedidas para la renovación del eje de alta velocidad Madrid–Sevilla tras el accidente de Adamuz: acepta el uso de materiales reciclados o equipos antiguos, pero condiciona esa opción a la adopción de medidas de seguridad adicionales. La respuesta, enviada a eurodiputados del PP y conocida tras la tragedia que costó la vida a 46 personas, reabre el debate sobre la responsabilidad en la gestión y el control de las obras financiadas con fondos europeos.

En una carta técnica y política, el vicepresidente de la Comisión responsable de Cohesión y Reformas, Raffaele Fitto, admite que los equipos ferroviarios pueden mantenerse en servicio más allá de lo que hoy se considera interoperable con los estándares modernos. No obstante, subraya que esa continuidad solo es admisible si el Estado miembro garantiza salvaguardas adicionales que compensen la antigüedad de esos elementos.

Qué financia la UE y qué no controla

Bruselas aprobó una ayuda de 111,6 millones de euros procedentes del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder) destinada, según la documentación, a la sustitución de raíles y traviesas en parte del tramo Madrid–Sevilla. El paquete cubre una parte sustancial de los 471 km del eje, que fue inaugurado en 1992 y que, según los solicitantes, requiere renovación frente al resto de la red de alta velocidad.

La Comisión puntualiza, sin embargo, que su papel no se extiende a la supervisión directa de la ejecución material de las obras cofinanciadas. Esa responsabilidad recae en las autoridades nacionales, que deben establecer y aplicar los sistemas de gestión, control y prevención del fraude correspondientes.

Datos clave

  • Importe aprobado: 111.646.340 euros con cargo al Feder.
  • Tramo afectado: parte de los 471 km del eje Madrid–Sevilla (aprox. 435,2 km para la intervención anunciada).
  • Condición de uso: materiales reciclados o tecnologías antiguas solo si se aseguran medidas de seguridad adicionales.
  • Responsable del control: Estados miembros (gestión y lucha contra el fraude a cargo de autoridades nacionales).

En su misiva, Fitto señala expresamente que corresponde a instancias como la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) y al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) aplicar y verificar esos requisitos de seguridad. Ambos organismos están hoy bajo escrutinio judicial en relación con lo ocurrido en Adamuz.

La investigación judicial ha incorporado pruebas de la Guardia Civil que indican que la vía cedió un día antes del choque y que el sistema de alerta no actuó como debía. Esos hallazgos han alimentado las preguntas sobre el mantenimiento y la supervisión previa al siniestro.

Reacciones políticas y responsabilidades

El eurodiputado Juan Ignacio Zoido —promotor de la pregunta dirigida a la CE junto a otros representantes del PPE— interpreta la respuesta europea como un traslado de responsabilidad hacia las autoridades españolas. Zoido reclama explicaciones y responsabilidades políticas por lo que califica como fallos en la gestión que precedieron al accidente.

En su petición al Ejecutivo comunitario, los firmantes pedían además que se investigara el destino de los fondos ante sospechas sobre algunos contratos de Adif en años anteriores, en la etapa del exministro José Luis Ábalos. La Comisión recuerda que la detección y corrección de irregularidades es una obligación estatal, incluida la adopción de medidas contra el fraude.

La controversia política se intensifica en un contexto en el que aún no se han cerrado las indagaciones judiciales ni se han presentado rendiciones de cuentas públicas concluyentes. Para los familiares de las víctimas y para usuarios habituales del corredor, la prioridad inmediata es reforzar la seguridad y la transparencia en la gestión de infraestructuras críticas.

Lo sucedido plantea preguntas concretas y urgentes: ¿qué protocolos adicionales exigirá el Estado para permitir el uso de materiales reciclados en vías de alta velocidad?, ¿cómo y con qué plazos se auditarán los contratos y la ejecución de las obras cofinanciadas?, y ¿qué medidas adoptarán la AESF y Adif para restaurar la confianza pública?

Mientras se desarrollan las diligencias y las posibles auditorías, la Comisión Europea mantiene su postura técnica: permitir soluciones de coste o reuso solo con garantías de seguridad verificables. La pelota, según Bruselas, está ahora en los tribunales y en las autoridades españolas encargadas del control y la prevención.

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