Turismo en Málaga pierde 109 millones: cierre del AVE Madrid-Málaga frena la temporada

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El cierre temporal de la conexión ferroviaria entre Madrid y Málaga tras el accidente del 18 de enero en Adamuz ha dejado un coste económico y operativo palpable para la provincia: durante enero y febrero se perderían decenas de miles de visitantes y más de cien millones de euros en actividad turística. Hoy, con la reapertura sin fecha clara y un desprendimiento en Álora que complica los servicios, la afectación alcanza a empresas, teletrabajadores y eventos profesionales, no solo a hoteles y restaurantes.

Un informe elaborado por Turismo Costa del Sol junto a la Diputación de Málaga cuantifica el impacto: se estima que alrededor de 65.848 turistas no viajarán a la Costa del Sol entre el 19 de enero y el 1 de marzo como consecuencia de la interrupción de la línea de AVE. El estudio atribuye a esta caída un efecto económico total de aproximadamente 109 millones de euros.

Cómo se llega a esa cifra

La valoración parte de un volumen inicial de usuarios habituales del tren —unos 140.599 pasajeros para ese periodo— y aplica ajustes por trasvase parcial a otros medios, viajes alternativos y residentes que habrían utilizado la provincia como destino. Tras esos filtros, los analistas estiman que la mitad de los desplazamientos no se sustituyen y, por tanto, dejan de concretarse.

Del conjunto, el gasto directo atribuido a los visitantes perdidos se cifra en cerca de 71,8 millones de euros. Al incorporar los efectos indirectos e inducidos sobre el tejido productivo local —proveedores, transporte, comercio— el impacto final se eleva hasta los citados €109 millones.

  • Accidente inicial: 18 de enero en Adamuz (Córdoba), cierre temporal de la línea AVE Madrid–Málaga.
  • Pérdida de viajeros estimada: 65.848 turistas entre el 19 de enero y el 1 de marzo.
  • Usuarios habituales afectados: 140.599 personas en el periodo analizado.
  • Gasto directo: 71,8 millones de euros.
  • Impacto total: 109 millones de euros, incluyendo efectos indirectos.

El presidente de la Diputación y responsable de Turismo Costa del Sol, Francisco Salado, ha insistido en que las consecuencias superan lo turístico: afecta a la movilidad empresarial, a congresos y a profesionales que combinan estancias temporales con teletrabajo. Salado ha reclamado al Gobierno central la adopción de ayudas extraordinarias para compensar las pérdidas y ha defendido la urgencia de disponer de infraestructuras de transporte “fiables y competitivas”.

La situación empeora por el desprendimiento en Álora, que mantiene sin calendario la reapertura tanto del AVE como del servicio de Cercanías al valle del Guadalhorce. Esa incertidumbre altera la planificación de viajes, especialmente de quienes reservan con antelación para escapadas cortas o fines de semana.

Consecuencias prácticas

Para empresas y viajeros la interrupción supone:

  • Incremento de costes y tiempo por desplazamientos alternativos (autobús, coche, avión).
  • Cancelaciones o ajustes en congresos y reuniones profesionales.
  • Reducción de ingresos para la cadena de valor turística local, desde agencias hasta comercios.
  • Mayor dificultad para atraer turismo nacional de corta estancia, un segmento clave en invierno y para puentes.

Mientras no haya una fecha firme de reapertura, la provincia afronta un periodo de menor actividad que, según los responsables, subraya la dependencia de la conectividad ferroviaria para la competitividad del destino. Las peticiones de compensación y la monitorización de los daños en la infraestructura serán determinantes en las próximas semanas para evitar que el impacto se prolongue más allá del inicio de la primavera.

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