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España atraviesa la primera ola de calor intensa del verano, con avisos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en buena parte del país y temperaturas que, en algunas zonas, rondan o superan los 40 ºC. Ese aumento térmico no es solo una molestia: eleva de forma notable el riesgo sanitario, sobre todo entre los colectivos más frágiles.
El riesgo inmediato es que el cuerpo deje de controlar su temperatura. Lo advierte la doctora Soledad Navarro, jefa de Urgencias del Hospital Universitario Vithas Madrid Arturo Soria: cuando la termorregulación falla, puede desencadenarse una emergencia médica grave.
Por qué un golpe de calor puede ocurrir dentro de casa
No hace falta estar al sol para sufrir un golpe de calor. Aunque muchas personas lo asocian a la radiación directa, la pérdida de la capacidad de enfriamiento corporal puede producirse en espacios sombreados, cerrados o con ventilación deficiente.
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Navarro distingue dos escenarios habituales: ambientes interiores con calor y humedad elevados que impiden la evaporación eficaz del sudor, y la actividad física intensa en condiciones calurosas, que genera un calor interno que el organismo no logra disipar.
- Espacios cerrados sin ventilación o sin refrigeración adecuada: la humedad y el calor acumulados bloquean la sudoración eficaz.
- Esfuerzo físico sostenido en ambiente caluroso (trabajo o ejercicio): el calor metabólico suma al ambiental y complica la disipación térmica.
Factores que elevan la gravedad
El peligro no depende solo del número en un termómetro: la interacción entre temperatura, humedad y otras variables marca la diferencia. En áreas urbanas densas, por ejemplo, el calor se intensifica por el efecto de las islas térmicas.
- Humedad relativa por encima del 60%.
- Sensación térmica elevada por la combinación de calor y humedad.
- Ausencia de brisa o ventilación.
- Contaminación atmosférica: el calor eleva el ozono troposférico y las partículas en suspensión, empeorando enfermedades cardiorrespiratorias.
- Efecto urbano por asfalto, cemento y escasez de zonas verdes.
| Temperatura corporal | Respuesta del organismo | Grado de riesgo |
|---|---|---|
| 36–37 ºC | Activación de mecanismos de defensa: sudoración y vasodilatación. | Leve |
| 39–40 ºC | Aparición de agotamiento por calor y alteraciones cognitivas. | Alto |
| >41 ºC | Fracaso de la termorregulación; riesgo de fallo multiorgánico (golpe de calor). | Crítico |
Quiénes corren más peligro
La edad y ciertas condiciones médicas aumentan la probabilidad de complicaciones. Los mayores, los pacientes con enfermedades crónicas y las personas que toman múltiples fármacos requieren especial vigilancia.
La doctora Navarro señala que la eliminación de medicamentos se ralentiza con la edad, la masa muscular disminuye y la tolerancia al calor se reduce. Entre las patologías que elevan el riesgo figuran diabetes, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica y trastornos cognitivos.
- Personas mayores, especialmente si viven solas.
- Pacientes con enfermedades crónicas complejas.
- Personas polimedicadas (anticoagulantes, esteroides orales, insulina, suplementos de potasio, entre otros).
Según la especialista, un perfil que concentra alto riesgo es el de una persona de avanzada edad con múltiples patologías que vive sin apoyo cercano.
Síntomas de alarma y cuándo actuar
Detectar los signos tempranos puede marcar la diferencia entre una situación leve y una emergencia. Ante cualquiera de estos síntomas en contexto de calor extremo, se recomienda buscar atención médica sin demora.
- Temperatura corporal de 40 ºC o más.
- Alteración del estado mental o del comportamiento (confusión, desorientación).
- Cambios en la sudoración (piel muy seca o, en algunos casos, sudor profuso).
- Náuseas y vómitos.
- Piel caliente y enrojecida.
- Respiración rápida y pulso acelerado.
- Dolor de cabeza intenso.
Si alguien presenta estos signos, traslada a la persona a un lugar fresco, afloja su ropa, aplica compresas frías en cuello y axilas y ofrece líquidos si está consciente. No obstante, ante sospecha de golpe de calor grave, lo prioritario es contactar con los servicios de emergencia.
La temporada de altas temperaturas ya está aquí y, con episodios más frecuentes e intensos, resulta esencial combinar prevención individual y medidas públicas para reducir daños. Vigilar a los más vulnerables y reaccionar pronto ante los primeros signos salva vidas.












