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Desde el martes 21 de julio el precio máximo de la bombona de butano de 12,5 kg sube hasta 17,83 euros, una subida cercana al 5% que afecta directamente a hogares que usan este combustible. El aumento se explica por varios factores regulatorios y del mercado, entre ellos el fin de una bonificación fiscal temporal y el encarecimiento del transporte.
El tope de venta de las botellas de GLP (gas licuado del petróleo) de entre 8 y 20 kg no está liberalizado: lo fija la administración y se actualiza cada dos meses mediante una resolución de la Dirección General de Política Energética y Minas. Esta fórmula pretende reflejar el coste internacional de la materia prima y otros elementos que inciden en el precio final.
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Qué incide en la subida
La revisión bimestral tiene en cuenta varios componentes: el precio del propano y el butano en los mercados globales, el coste del transporte marítimo o terrestre —los fletes—, la evolución del tipo de cambio euro/dólar y las medidas fiscales vigentes. En cada ajuste sólo se permite un movimiento máximo del 5 % al alza o a la baja; cualquier exceso se arrastra para futuras actualizaciones.

- Fin de la reducción temporal del IVA: la eliminación de la bonificación aumenta la carga fiscal sobre el producto.
- Coste de las materias primas: su cotización se ha reducido un 33,35% en este periodo.
- Fletes: los costes de transporte se dispararon un 51,88%, presionando al alza el precio final.
- Tipo de cambio: ligera depreciación del euro frente al dólar (-0,32%).
- Medidas fiscales adicionales: existe una reducción temporal del impuesto sobre hidrocarburos de 3,75 euros por tonelada que también influye en el resultado.
Sumados esos factores, y sin aplicar el tope del 5% ni las medidas impositivas, el precio máximo teórico habría alcanzado los 18 euros. La diferencia entre ese valor y el límite autorizado constituye un desfase que se recuperará en futuras revisiones dentro del margen legal.
Contexto reciente y efectos para el consumidor
La subida no es inédita: al comienzo de la guerra entre Rusia y Ucrania, las bombonas llegaron a costar hasta 19,55 euros. No obstante, el mecanismo regulatorio actual trata de suavizar variaciones bruscas mediante el tope del 5% y la acumulación de desviaciones.
Para los usuarios domésticos, el impacto es directo en la factura de reposición de bombonas. Además, la regulación bimestral implica que las oscilaciones de mercado se trasladan con cierto retraso al precio final, por lo que es probable que haya más ajustes en los meses venideros hasta que se compense el desfase acumulado.
En términos de consumo, en 2025 se usaron 57 millones de envases de GLP de diversas capacidades, cifra que refleja una caída de más del 12% desde 2021, un dato que entra en juego a la hora de analizar demanda y presiones sobre el mercado.












