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A pocos días de las elecciones autonómicas del 17 de mayo, la papeleta andaluza vuelve a mostrar una realidad poco visible en los debates: junto a los partidos tradicionales concurren alrededor de una veintena de candidaturas minoritarias que, aunque difícilmente alcanzarán escaños, amplían la oferta política y pueden condicionar el relato electoral.
Más allá de PP, PSOE, Vox y las coaliciones de la izquierda, la lista de opciones incluye desde proyectos locales de reciente creación hasta formaciones con planteamientos singulares que buscan ocupar nichos sociales y territoriales concretos.
Partidos provinciales y promesas locales
Algunos de los nuevos actores se limitan a una provincia y proceden de iniciativas municipales o de activistas con perfil concreto. Un ejemplo es el llamado Partido Andalusí, nacido en 2023 en Algeciras y presentado por Dris Mohamed Amar; plantea reivindicar una identidad andalusí diferenciada, potenciar el uso del árabe como patrimonio histórico y defender derechos de minorías, además de reclamar medidas sobre Ceuta y Melilla.
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En Málaga, una candidatura que se agrupa como Conecta Andalucía es liderada por David Ingelmo Rodríguez, un perfil que combina formación en ciencia política y comunicación con una marcada presencia en redes; su proyecto apuesta por incorporar tecnologías y nuevas formas de participación en la gestión pública.
No faltan listas que surgen de espacios municipales: en Cádiz, la agrupación 100×100 Unidos presenta a Laura Román, primer teniente de alcalde de Chipiona, en una oferta impulsada por líderes locales como Juan Franco, alcalde de La Línea.
Algunas candidaturas de todo el territorio y propuestas llamativas
Otras formaciones han optado por concurrir en las ocho provincias andaluzas pese a contar con programas cortos o muy concretos. Entre ellas destaca Escaños en Blanco, que defiende renunciar a las retribuciones y a las prebendas de los cargos que obtenga con la intención explícita de dejar esos escaños sin ocupación efectiva.
Por su parte, grupos como Jubilados por el Futuro, Dignidad y Democracia reclaman mayor peso de la experiencia profesional en la política y proponen medidas para incentivar el empleo, como la reducción de la jornada laboral media que, según su diagnóstico, permitiría crear puestos de trabajo.
- Sociedad Unida – candidatura localizada en Málaga.
- Partido Comunista de los Trabajadores de España (PCTE) – concurre en Córdoba, Granada y Sevilla.
- Poder Andaluz – presente solo en Sevilla; incluye en sus listas herederos de viejas tramas regionalistas.
- Soberanía Alimentaria España – lista en Almería con foco en el sector primario.
- Por Un Mundo Más Justo – apuesta por la inclusión y la igualdad territorial; repite candidaturas tras su participación anterior.
- Falange Española de las JONS – formación histórica que vuelve a presentar listas aunque con apoyos limitados.
- Se Acabó La Fiesta – impulsada por Alvise Pérez, se define como una agrupación antisistema contra la corrupción.
Además de estos, figuran en las papeletas formaciones con presencia más discreta o nombres curiosos, como Boulé, que toma su denominación de instituciones antiguas, o partidos regionalistas con ambiciones provinciales: Almerienses Regionalistas Pro Almería, Jaén Merece Más, Izquierda por Almería, entre otros.
La oferta se completa con agrupaciones de nueva factura y candidaturas vinculadas a personalidades locales, periodistas o activistas. Algunas repiten tras resultados modestos en convocatorias anteriores; otras debutan con propuestas muy concretas que buscan movilizar a electores desencantados con las grandes siglas.
¿Qué efectos pueden tener estas candidaturas?
Aunque la mayoría no llegará a obtener representación, su existencia tiene implicaciones prácticas: complican la decisión del votante, fragmentan el voto en circunscripciones pequeñas y pueden condicionar el tono de la campaña local al forzar a los partidos mayoritarios a responder a demandas territoriales muy puntuales.
Para los electores, la proliferación de opciones plantea dos retos: evaluar la viabilidad real de cada proyecto y decidir si priorizar el voto útil o preferir apoyos simbólicos. Desde el punto de vista informativo, la multiplicidad de listas obliga a prestar atención a propuestas concretas —sobre todo en materia de servicios locales, identidades culturales y políticas sectoriales— que raramente llegan a los grandes debates.
En definitiva, el tablero electoral andaluz de este ciclo incorpora una capa adicional de pluralidad que, aunque no vaya a cambiar de forma directa el equilibrio de poder, sí puede alterar discusiones públicas y la agenda local en las próximas semanas.












