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Una contienda extremadamente cerrada mantiene a Perú en vilo: con la mayor parte del escrutinio avanzado, el izquierdista Roberto Sánchez supera por una franja mínima a la conservadora Keiko Fujimori, y el resultado definitivo podría tardar semanas en confirmarse. Esta expectativa condiciona mercados, decisiones empresariales y el futuro de la política minera y tributaria del país.
Según el último reporte de la ONPE, con el 95,171% de las actas procesadas Sánchez obtiene el 50,117% de los votos frente al 49,883% de Fujimori, una diferencia de 0,23 puntos porcentuales. Quedan por contabilizar, entre otros, los sufragios emitidos en el exterior, que tradicionalmente favorecen a la derecha.
Cómo se llegó hasta aquí
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Los primeros resultados y las encuestas a pie de urna dieron ventaja a Fujimori, pero a medida que se sumaron los votos de las zonas rurales el panorama cambió. Sánchez, exministro durante el gobierno de Pedro Castillo, ha capitalizado el respaldo en áreas alejadas y del sector minero informal, donde sus propuestas tuvieron mayor eco.
Sus propuestas clave incluyen una reforma constitucional, la posibilidad de indultar a Castillo —quien cumple una condena por los hechos de 2022—, impuestos extraordinarios y un gravamen al patrimonio, además de revisar las concesiones mineras. Estas medidas explican tanto su atractivo entre votantes rurales como la inquietud de inversionistas.
Reacción de los mercados y advertencias
La noticia del avance de Sánchez provocó caídas iniciales del sol y movimientos en la bolsa, aunque más tarde los precios se estabilizaron. Agencias y casas de inversión han señalado que una victoria de la izquierda podría generar incertidumbre sobre la tributación, las regalías y la seguridad jurídica del sector extractivo.
Analistas de la agencia Fitch han subrayado riesgos sobre contratos y regalías si cambian las reglas del juego, mientras que gestores como Alexander Robey, de Allianz Global Investors, anticipan que los inversores exigirán una mayor prima de riesgo —con mayor rendimiento de bonos locales y un sol más débil— hasta que la situación se aclare.
- Voto exterior: Acta clave que aún no se contabiliza y que podría inclinar la balanza hacia Fujimori.
- Sector minero: Riesgo de cambios en concesiones y mayores cargas tributarias si gana Sánchez.
- Estabilidad financiera: Volatilidad en mercados emergentes mientras persista la incertidumbre electoral.
- Plazo del conteo: La ONPE estima concluir el escrutinio completo en julio.
La respuesta de las candidaturas
Fujimori, que disputa su cuarta segunda vuelta, pidió calma y pidió esperar “hasta el último voto”, mientras seguidores y equipos legales preparan el seguimiento de las actas aún pendientes. Su estrategia ha vuelto a poner en primer plano el debate sobre seguridad ciudadana y su vinculación, tensa y compleja, con el legado de su padre.
Por su parte, Sánchez se declaró confiado pero cauto: afirmó que esperará el conteo total y que, gane quien gane, su prioridad será trabajar para poner fin a la inestabilidad política que ha marcado al país en los últimos años.
Lo que viene
Perú afronta la posibilidad de entrar en otra etapa de incertidumbre: en la última década el país ha tenido múltiples presidentes y el Congreso ha destituido a varios mandatarios, lo que sugiere que la fragmentación política podría mantenerse aunque cambie el nombre en Palacio.
Mientras crece la expectación por el resultado final, autoridades electorales, observadores y actores económicos llaman a la prudencia para evitar incidentes y garantizar un escrutinio transparente. Hasta que la ONPE cierre el conteo, las reacciones en mercados y la atención internacional seguirán siendo intensas.












