Italianos en España 300.000, españoles en Italia 30.000: brecha migratoria alarmante

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Niccolò Ammaniti —perdón, Antonio?— Perdón: Antonio Scurati? No, el texto trata de Nicola Lagioia. Voy a rehacer con cuidado.

Niccolò Lagioia llegó a Barcelona tras consolidarse en Italia con obras que mezclan periodismo y literatura; en España se le conoce especialmente por La ciudad de los vivos, un retrato del crimen y del paisaje social romano que obliga a preguntarse por la desconexión moral de hoy. Su lectura importa porque no solo reconstruye un asesinato incomprensible, sino que usa ese hecho para explorar tensiones sociales que afectan a ciudades, familias e instituciones en la Italia contemporánea.

Dos aproximaciones narrativas

Lagioia maneja registros distintos: por un lado, una novela más clásica sobre ambición y poder; por otro, una investigación que se enfrenta a un homicidio sin causa aparente. En la primera (recordada por su ambientación en Apulia), el crimen encaja en motivos reconocibles —dinero, estatus, lucha por el poder—. En la segunda, lo que desconcierta es la ausencia de razón: los responsables no saben explicar por qué mataron.

Ese vacío de sentido convierte el suceso en algo casi kafkiano: no estamos ante un complot planificado ni ante ideologías claras, sino frente a dos jóvenes que no logran verbalizar su impulso violento. Desde ahí, el autor intenta reconstruir no solo los hechos, sino el tejido social que permite que algo así ocurra.

Familias, dinero y desconexión

En ambos libros la familia y el ascenso social aparecen como núcleos determinantes, aunque con trayectorias opuestas. En la ficción hay personajes capaces de amar y de subvertir la gramática familiar; en el caso real que documenta, los agresores muestran una incapacidad profunda para reconocerse conectados con otros.

Lagioia subraya la diferencia entre los llamados nuevos ricos y las burguesías establecidas: en ciudades como Bari emergió una clase ruidosa, expansiva y a menudo poco formada en el manejo del dinero; en Turín la riqueza suele ser heredada y más contenida; en Milán, por su parte, la fortuna suele derivar del trabajo y la industria. Ese contexto condiciona comportamientos, aspiraciones y modos de relacionarse.

  • Apulia/Bari: ascensos súbitos, celebración social y vulnerabilidad ante el cambio de estatus.
  • Turín: burguesía tradicional, discreción y recursos heredados.
  • Milán: élites forjadas por la actividad económica y empresarial.

Roma: una ciudad que relativiza

La Roma que aparece en el libro no es solo escenario turístico ni postal cinematográfica; es una metrópoli que, por su historia, tiende a desinflar pretensiones. Lagioia describe una ciudad que no se toma a sí misma demasiado en serio y que exhibe una mezcla de cinismo y sabiduría práctica: saber que nada dura para siempre y, por tanto, relativizar éxitos y fracasos.

Ese carácter contribuye a una convivencia donde el espectáculo y la normalidad coexisten, y donde los excesos pueden pasar desapercibidos hasta convertirse en tragedia.

Violencia y motivaciones: Circeo y lo incomprensible

Al comparar su caso con la masacre del Circeo, Lagioia distingue dos tipos de criminalidad: la planificada, política y machista, y la violencia sin trama ideológica, nacida de la alienación y del desprecio por el otro. En el primero hay voluntad clara y ostentación; en el segundo, una oscuridad motivacional que altera la comprensión tradicional del crimen.

El episodio que investiga también pone en primer plano la dimensión homófoba del suceso: uno de los agresores rechazó públicamente la etiqueta de homosexual y prefería ser visto como asesino, señal de una educación masculina autoritaria que niega cualquier ambigüedad afectiva.

Lenguaje y fuentes: de los Evangelios a la no ficción italiana

Para afrontar la prosa del libro, Lagioia buscó una voz más contenida y directa, inspirándose en pasajes de los Evangelios como ejercicio de sencillez expresiva. Paralelamente, se nutre de la tradición italiana de no ficción: desde obrass como las de Carlo Levi o los testimonios de Primo Levi hasta el periodismo narrativo con raíces en la reconstrucción del hecho real.

Su método combina la economía del lenguaje con la atención al detalle documental: una apuesta por dejar que la realidad hable sin ornamentaciones excesivas.

Pasolini: cine, lengua y periferia

Lagioia valora a Pasolini por haber puesto en primer plano mundos marginales y por introducir al arte la lengua del extrarradio. Para él, el Pasolini cinematográfico y poético resultan más rotundos que su producción novelística: el cine y la poesía fueron sus lenguajes más precisos para describir la transformación social de su tiempo.

El estado de la cultura italiana y un contraste con España

En un artículo reciente, Lagioia alertó sobre la pérdida de impulso cultural de Italia. No es tanto que falten creadores talentosos, sino que las instituciones y las políticas públicas no sostienen la cultura: falta inversión en librerías, bibliotecas y medidas fiscales que protejan el ecosistema editorial. Como indicador de tendencia, él subraya la atracción que España ejerce sobre muchos italianos —cita las cifras de migración cultural— y percibe a España en un momento de mayor proyección internacional.

A pesar de ello, la lectura se mantiene como hábito fuerte en Italia; el problema es la falta de mecanismos estatales que traduzcan esa capacidad lectora en sostenibilidad económica para el sector cultural.

Balance personal: el Salón del Libro de Turín

Tras dirigir durante siete años el Salón del Libro de Turín, Lagioia decidió dar un paso al lado para recuperar tiempo para la escritura y la vida familiar. Considera que su intervención fue clave para relanzar el evento en un momento de crisis, y valora por encima de todo las relaciones profesionales que dejó allí.

Para él, esa etapa sirvió para entender mejor el paisaje cultural y para reafirmar que la labor institucional puede cambiar el rumbo de proyectos colectivos si se actúa con libertad y ambición.

  • Qué busca Lagioia en la literatura:

    • Mostrar realidades ocultas.
    • Usar una prosa que ilumine sin artificios.
    • Combinar la precisión del reportaje con la sensibilidad del novelista.

La obra y la reflexión de Lagioia son una llamada a mirar con más atención los cambios sociales: cuando un crimen no admite explicación, la pregunta que queda no es solo quién o cómo, sino qué tejido social permite que algo así ocurra. Ese es el desafío que plantea su escritura hoy.

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