La poesía puede convertirse en registro público del duelo: eso propone el nuevo libro del granadino Fernando de Villena, quien recoge en versos la ausencia de su hija y edita además un volumen póstumo con los escritos de ella. Ambos proyectos devuelven al lector la pregunta urgente de hoy: ¿cómo enfrenta la literatura una pérdida irreparable?
En Eternidad azul, publicado por Entorno Gráfico, De Villena traza un itinerario de duelo que mezcla ira, memoria y, en los compases finales, una tenue esperanza. El tono es confesional y directo; más que buscar consuelo, busca nombrar lo innombrable y, con ello, salvar de la desmemoria a quien ya no está.
El poemario se siente atravesado por una ausencia total: la de la hija del autor, cuya muerte en el verano de 2024 marcó el origen del libro. La escritura funciona aquí como herramienta para ordenar el caos emocional y para intentar recuperar sentido en medio de la devastación. Hay imágenes duras y metáforas que buscan restituir color a un paisaje que parece haberlo perdido.
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Al lector contemporáneo le resultará familiar esa mezcla de crónica íntima y catarsis literaria; es el mismo movimiento que en otras latitudes han hecho escritores que afrontaron pérdidas dramáticas y las tradujeron en obra.
Paralelamente, De Villena ha impulsado la edición no comercial de Terestella, un volumen de homenaje dedicado a Teresa Martín Carmona (Granada, 1989–2024). El libro reúne las prosas líricas y algunos textos académicos de Teresa, junto a aportaciones de autores y amigos que reconstruyen, desde distintas perspectivas, su breve trayectoria.
La biografía de Teresa que aparece en el volumen traza una vida repartida entre Andalucía y el extranjero: infancia en Ubrique, Archidona y Almuñécar; juventud entre Granada y Bolonia; después, una etapa en Oregón donde trabajó en la docencia universitaria y cursó un máster en literaturas comparadas. A los 23 años una enfermedad truncó sus proyectos y la recluyó hasta su fallecimiento en Granada.
El homenaje incluye textos de poetas y profesores que compartieron su voz o su cercanía: además del propio De Villena, participan nombres del panorama andaluz que aportan ensayos, estudios y poemas para situar su obra y su figura en el mapa cultural local.
- Autor: Fernando de Villena (Granada, 1956).
- Títulos: Eternidad azul (poemario, Entorno Gráfico) y Terestella (edición en memoria, no venal).
- Motivo: duelo por la muerte de Teresa Martín Carmona (1989–2024).
- Contenido de Terestella: prosas líricas de Teresa, trabajos académicos y textos de colaboradores.
- Contribuyentes destacados: escritores y poetas de la escena andaluza que aportan contexto y memoria.
Desde el punto de vista literario, ambas publicaciones funcionan como actos de memoria: por un lado, el poemario es la respuesta inmediata del padre que escribe para sostenerse; por otro, el volumen colectivo pretende fijar la voz de una autora que apenas tuvo tiempo para desplegarse. Juntos, obligan a pensar en la función social de la literatura frente a la pérdida.
No es un gesto íntimo cerrado en sí mismo: hay una dimensión pública y cultural. Estos libros remiten a debates sobre cómo las comunidades literarias preservan legados, sobre el papel de las editoriales pequeñas y sobre la manera en que la palabra puede servir de puente entre generaciones.
En el plano emocional, la obra de De Villena combina palabras duras con destellos de resignación esperanzada. El poeta no maquilla el dolor; lo nombra y lo deja expuesto, al tiempo que abre una puerta hacia la posibilidad de reencuentro simbólico, una idea que recorre tanto sus versos como los textos reunidos en el homenaje.
Para lectores interesados en la literatura contemporánea andaluza y en lecturas que exploran el duelo, estos libros ofrecen un doble valor: son documento personal y testimonio colectivo. Mantienen viva la pregunta por el poder sanador del lenguaje, sin prometer soluciones fáciles.
Fragmento en tono reflexivo (paráfrasis): el autor piensa en la separación como un abismo —un mar insondable— que lo distancia de su hija, pero también se aferra a la idea de una orilla posible, donde la esperanza actúa como lugar de espera y de posible reencuentro.
En definitiva, Eternidad azul y Terestella son lecturas que implican al lector: reclaman atención no solo por la fuerza expresiva de los textos, sino por el modo en que la literatura documenta y acompaña el luto. Son publicaciones que, en su modestia y en su honestidad, resignifican la palabra como espacio de sobrevivencia emocional.












