La restauración realizada por la conservadora Ana Infante de la Torre ha devuelto a la imagen de María Santísima Nazarena una blancura y una expresividad en el rostro que no se apreciaban desde hace décadas. La limpieza, que eliminó depósitos y oscurecimientos alrededor de las lágrimas y los párpados, explica por qué la talla vuelve a ser protagonista en la vida religiosa y cultural de la ciudad.
La intervención, encargada por la cofradía de Jesús Nazareno y aprobada en 2025, se completó tras la Semana Santa de 2026. Los trabajos confirmaron que la estructura de la talla está en buen estado y dejaron al descubierto la policromía original, ahora más visible.
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El hermano mayor de la corporación, José Manuel Moreno, explicó que la imagen presentaba «bastante suciedad» y que los conservadores actuaron también sobre dos desperfectos en el cuello: adherieron la policromía desprendida y consolidaron una grieta para asegurar la estabilidad.
Tras cinco meses fuera del culto, la iglesia hospital de Jesús Nazareno reabrió sus puertas en septiembre para la veneración pública de la Virgen. El regreso se vivió en un ambiente recogido, con música sacra, y la imagen apareció con su conjunto de saya y manto del siglo XIX y el pañuelo tradicional en la mano derecha.

| Aspecto | Datos |
|---|---|
| Restauradora | Ana Infante de la Torre |
| Intervención | Limpieza profunda y consolidación de policromía; reintegración de pequeñas pérdidas en los dedos |
| Estado estructural | Estable tras la intervención; grieta localizada en el cuello consolidada |
| Origen estimado | Hacia 1766–1799; estilo próximo a la escultura napolitana, atribuible a escuela sevillana |
| Dimensiones | 1,46 m x 0,64 m x 0,41 m (madera tallada) |
| Situación actual | De vuelta al culto; actividades religiosas programadas en septiembre |
La restauración no resolvió un misterio que acompaña a la imagen desde hace años: no se hallaron inscripciones ni documentos ocultos que permitan atribuirla con certeza a un escultor concreto. Moreno señaló que «no existe nada dentro de la imagen» que aporte nuevos datos sobre su autoría.
El impacto para la comunidad local fue inmediato. Junto al consiliario José Luis Moreno y al antiguo hermano mayor Antonio Gracia, miembros de la junta y numerosos cofrades ocuparon los primeros bancos en la soleada mañana del reencuentro. También asistieron residentes de la antigua enfermería que durante generaciones han cuidado la devoción a la Virgen.
Desde el punto de vista conservacionista, la intervención es relevante porque recuperó detalles expresivos que condicionan la lectura iconográfica de la obra: el brillo y la definición de los ojos de cristal, el patrón de las lágrimas (dos grupos de tres), y el modelado de cejas y labios, que transmiten una actitud de sufrimiento controlado.

- Qué se hizo: eliminación de suciedad acumulada, limpieza de manos y dedos, reintegración puntual de policromía, consolidación de grietas.
- Por qué importa: mejora la conservación a largo plazo y permite una observación más fiel de la técnica y la expresión original.
- Qué falta: la autoría sigue sin confirmarse; queda abierta la posibilidad de estudios técnicos adicionales.
Los historiadores sitúan la talla entre finales del siglo XVIII y principios del XIX y la vinculan, estilísticamente, a artistas como Cristóbal Ramos, Juan de Astorga o Blas Molner. Donada a la Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno en aquel período, la imagen permaneció en la enfermería hasta 1971 y desde entonces es titular de la cofradía; su primera salida procesional moderna tuvo lugar en 1975.
La Virgen fue coronada litúrgicamente el 19 de marzo de 1977 por monseñor Antonio Gómez Aguilar, con una presea cincelada por Alfonso Luque sobre diseño de los hermanos Valverde. En 2025 realizó una salida en rosario sin palio que marcó un momento reciente de presencia pública.
La programación de septiembre incluyó un triduo a partir del domingo 13 y un rosario vespertino el viernes 18, marcando el regreso solemne a su capilla. En el horizonte de la cofradía queda la deliberación sobre un posible cambio de horario para la estación de penitencia en 2027, una decisión que podría modificar la manera en que los fieles y visitantes experimentan la procesión.
Más allá del ámbito local, la restauración es un recordatorio de la tensión habitual entre devoción y conservación: recuperar la apariencia original ayuda a comprender la obra desde criterios artísticos, pero también obliga a planificar cuidados continuos para evitar nuevos deterioros.











