En plena campaña hacia las elecciones del 29 de noviembre, el mitin del PSOE en Granada se centró en recordar la represión del franquismo y en denunciar lo que sus dirigentes describen como riesgos de un giro a la derecha. El acto, que precedió la intervención de Pedro Sánchez, sirvió para colocar la memoria democrática y la protección de derechos sociales como ejes de la campaña.
María Jesús Montero abrió el encuentro en la ciudad andaluza apelando a los hechos históricos de la provincia —donde la figura de Federico García Lorca volvió a resonar por la actualidad cultural— para subrayar la necesidad de no dejar sin reparar las víctimas del conflicto civil. Situó esa reivindicación como contrapunto directo a las propuestas del principal partido de la oposición.

La portavoz socialista acusó al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, de pretender dejar sin efecto la Ley de Memoria Democrática, mientras miles de familias esperan la localización de desaparecidos. Desde su tribuna defendió la preservación de la memoria como asunto de justicia pendiente y como línea roja en la agenda pública.
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En su intervención también hubo balance de gestión: Montero defendió el rumbo económico del Ejecutivo y afirmó que indicadores como salarios y condiciones laborales reflejan mejoras. Vinculó esos logros con la apuesta del PSOE por políticas redistributivas y sociales, y presentó ese modelo como incompatible con las propuestas que, según ella, plantea el PP.

- Memoria histórica: petición de mantener la ley y avanzar en la localización de desaparecidos.
- Disputa política: choque directo con Feijóo por la interpretación y futuro de la norma.
- Balance social: reivindicación de subidas salariales, reducción de precariedad y recuperación de derechos laborales.
- Movilización: llamado explícito al voto femenino y a la defensa de servicios públicos (sanidad, pensiones, dependencia).
Montero tampoco rehuyó el tono de campaña: combinó mensajes de carácter emocional —la campaña hace hincapié en lo que el PSOE denomina «La fuerza del amor»— con críticas directas al PP, y llegó a ironizar sobre entrevistas y apariciones mediáticas del adversario político. También subrayó su confianza en que Sánchez renovará la presidencia.
El acto en Granada deja varias consecuencias prácticas: refuerza la centralidad de la memoria histórica en el discurso socialista, persigue activación del electorado femenino y busca convertir el debate sobre derechos sociales en un argumento electoral frente a propuestas que se presentan como regresivas.
Con menos de un mes para las urnas, el contenido del mitin pretende marcar la agenda pública y condicionar el debate hacia derechos, reparación y protección de lo público —claves que ambos bloques usarán en las próximas semanas para posicionarse ante el elector.












