Ibrahim Diarra ha regresado al césped tras una intervención quirúrgica y podría reaparecer en competición en mayo, en pleno tramo decisivo de la temporada para el Barça Atlètic. Su vuelta, si se confirma, llega en un momento clave para un equipo golpeado por las lesiones y en la pelea por el ascenso.
El extremo, formado en la academia de Mali conocida como Africa Foot, fue una apuesta económica del club que ha dado resultados en rendimiento y proyección. Desde el club destacan que su fichaje fue fruto del crecimiento del área de scouting y que el jugador mostró capacidad para influir en partidos de alto nivel antes de lesionarse.
La lesión se produjo a mediados de noviembre: una rotura en el recto anterior del muslo derecho que requirió operación. Desde entonces Diarra ha completado la fase inicial de recuperación en Barcelona bajo supervisión del departamento médico del club.
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Seguimiento y visita del representante
La semana pasada, el club recibió la visita del agente Romain Stevenon, de la agencia Blackskill, en la Ciutat Esportiva. El encuentro fue de carácter técnico y de seguimiento: el representante se reunió con responsables deportivos del filial y aprovechó para comprobar in situ la evolución del jugador.
En paralelo, el club mantiene una política prudente en su manejo: no hay prisa para forzar su regreso dado el riesgo de recaídas en lesiones musculares de este tipo.
- Origen: fichaje desde la academia Africa Foot (Mali).
- Posición: extremo derecho, con capacidad de desborde y velocidad.
- Lesión: rotura del recto anterior del muslo derecho (noviembre) y cirugía posterior.
- Recuperación: rehabilitación en Barcelona; ya ha vuelto a entrenar sobre el césped.
- Previsión: regreso estimado en mayo, justo para el tramo final de la temporada.
- Contrato: vinculación hasta 2028.
Si se confirma su disponibilidad en mayo, Diarra podría aportar soluciones en una demarcación donde el filial ha sufrido ausencias y falta de profundidad. Su perfil de velocidad y desequilibrio encaja con la necesidad de alternativas en banda, pero su contribución dependerá de una reincorporación progresiva y sin sobresaltos físicos.
El contexto es importante: el Barça Atlètic ha tenido que acudir al mercado para cubrir bajas y la presencia de un extremo joven, recuperado y con contrato largo es una pieza valiosa para la recta final del curso. La dirección deportiva, además, dispone de margen temporal para planificar su rol porque el contrato le vincula hasta 2028.
En los próximos días el club seguirá evaluando la respuesta al entrenamiento en espacio reducido y la carga de trabajo. La prudencia será la regla hasta comprobar que la musculatura responde sin dolor ni inflamación; solo entonces se planteará su inclusión en la lista de convocados para competir.
En resumen: Diarra está de vuelta en el césped y su posible reaparición en mayo ofrece una ventana de esperanza para el filial en la puja por el ascenso a Primera RFEF, pero su impacto dependerá de una readaptación controlada y sin riesgos.












