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Roberto Martínez afronta el Mundial 2026 al frente de la selección de Portugal con una presión y una oportunidad inéditas: llevar al equipo a su primer título mundial mientras probablemente dirige la última Copa del Mundo de Cristiano Ronaldo. El técnico español, con contrato hasta después del torneo, ha insistido en que ahora lo prioritario es la preparación del equipo, no su futuro profesional.
En entrevistas concedidas a varios medios lusos, Martínez ha evitado convertir su continuidad en la selección en una distracción. Aunque existen rumores de interés por parte de clubes como el Manchester United o el Ajax, el entrenador insiste en que cualquier conversación sobre su futuro debe esperar hasta terminar la competición.
“Lo importante es el Mundial”, dijo Martínez, subrayando que la federación y él están alineados en ese objetivo. Para llegar en las mejores condiciones, Portugal instalará su base en Miami, desde donde se desplazará a los estadios que acojan sus partidos frente a Colombia, Uzbekistán y un tercer rival que saldrá del grupo formado por Jamaica, Congo o Nueva Caledonia.
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La elección de Estados Unidos, México y Canadá como sedes introduce retos logísticos y meteorológicos: el seleccionador mostró su inquietud por la variabilidad climática y por las posibles interrupciones por tormentas o calor extremo, que pueden romper el ritmo de un partido y afectar a la táctica y la intensidad.
Claves que marcarán el paso de Portugal en el torneo
- Sede: base en Miami para gestionar desplazamientos y aclimatación.
- Grupo: Colombia, Uzbekistán y un equipo por confirmar (Jamaica, Congo o Nueva Caledonia).
- Condiciones climáticas: riesgo de parones e impacto en la preparación física y táctica.
- Ausencias internacionales: la no participación de Irán por el conflicto en Oriente Medio cambia el mapa competitivo.
- Salud de la plantilla: atención especial a la recuperación de Cristiano Ronaldo y a la búsqueda de un relevo para Diogo Jota.
Martínez también abordó el efecto del conflicto en Oriente Medio sobre el Mundial: la ausencia de Irán, ya confirmada, es una de las consecuencias directas. El seleccionador señaló que en momentos tan complejos, el fútbol puede ofrecer a la gente «un respiro y algo de alegría», aunque evitó politizar el debate.
Uno de los asuntos que más preocupa en Portugal es el estado físico de Cristiano Ronaldo. El delantero del Al-Nassr se recupera de una lesión que le ha impedido disputar los últimos encuentros con su club y su convocatoria está en duda. Martínez elogió la ambición del capitán: nunca había trabajado con un futbolista que, pese a haberlo ganado todo, mantuviera esa misma hambre de títulos.
La muerte de Diogo Jota el pasado verano en un accidente de tráfico deja una plaza ofensiva vacante y obliga al cuerpo técnico a buscar alternativas que aporten movilidad por banda, llegada al área y buen remate. Entre los nombres que suenan para su posible convocatoria aparecen Rodrigo Mora, Ricardo Horta y Gonçalo Guedes, aunque Martínez ha admitido que la tarea de encontrar un perfil similar no ha sido fácil.
Además de las decisiones deportivas, el seleccionador dejó una nota personal y humana: confesó que, si logra el título mundial, celebraría con una copa de vino portugués —algo singular para alguien que asegura no beber habitualmente— y recordó su vínculo con España, su país natal, y sus inicios en la cantera del Real Zaragoza, donde también coincidió con Jesús Seba, hoy parte de su equipo técnico en la selección.
Qué queda por definir
Martínez y su cuerpo técnico aún deben confirmar la lista final, resolver la incertidumbre sobre la disponibilidad de Cristiano y preparar al grupo para condiciones que pueden variar mucho de un estadio a otro. En sus declaraciones se percibe la urgencia por dar ritmo y confianza a los jugadores, mientras se preserva la calma institucional sobre la continuidad del entrenador.
Si Portugal llega al Mundial con una planificación sólida y sin sobresaltos físicos, el combinado lusitano se presentará como candidato real; si persisten las dudas en torno a piezas clave o surgen imprevistos climáticos, el margen de error será pequeño.












