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Vecinos de Estepona han lanzado una iniciativa ciudadana para exigir un servicio de urgencias veterinarias 24 horas, tras denunciar que las emergencias nocturnas obligan a trasladar mascotas a municipios vecinos. La protesta gana fuerza porque, según los afectados, la demora y los desplazamientos pueden agravar cuadros que requieren intervención inmediata.
En la práctica, los propietarios que afrontan una urgencia por la noche se ven forzados a conducir hasta clínicas en localidades como Marbella o Algeciras. Ese trayecto puede superar ampliamente los treinta minutos, un intervalo que los defensores del proyecto consideran crítico para la recuperación de animales con traumatismos, intoxicaciones o hemorragias.
Qué reclaman los impulsores
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Los promotores han activado una petición en línea y usan redes sociales para visibilizar la demanda. Solicitan que las autoridades locales y el colectivo veterinario estudien fórmulas concretas para garantizar atención inmediata en el municipio.
Entre las alternativas que plantean aparecen tanto soluciones temporales como estructuras permanentes. Los vecinos insisten en que disponer de un recurso local reduciría riesgos, costes y el estrés asociado al traslado nocturno de animales enfermos.
Opciones sobre la mesa
- Turnos rotatorios entre clínicas privadas de Estepona para disponer de personal de guardia por la noche.
- Servicio de guardia centralizado financiado o coordinado por el ayuntamiento y las clínicas locales.
- Centro de urgencias veterinarias con plantilla y equipamiento para casos graves que requieran atención inmediata.
- Teletriage y coordinación para priorizar y orientar antes de un traslado, reduciendo traslados innecesarios.
Cada alternativa plantea retos: financiación, disponibilidad de veterinarios, normativa colegial y demanda real fuera del horario comercial. Los expertos consultados por la campaña subrayan que cualquier solución debe combinar cobertura técnica con viabilidad económica.
Además del impacto sanitario, los defensores del servicio enfatizan consecuencias prácticas: mayor gasto para las familias, riesgo de empeoramiento de la condición del animal y saturación de clínicas en las poblaciones receptoras durante la madrugada.
Respuesta institucional y próximos pasos
Hasta ahora no se ha registrado una respuesta definitiva por parte del Ayuntamiento ni del colegio oficial de veterinarios. Los organizadores esperan que la entrega de firmas y la presión pública impulsen una mesa de trabajo que evalúe costes, responsabilidades y el calendario de implantación.
Mientras tanto, la comunidad local sigue movilizando apoyos y reuniendo testimonios de casos en los que la falta de atención nocturna complicó el diagnóstico o el tratamiento. Para quienes dependen de animales de compañía, la propuesta pretende convertir una carencia percibida en una red de seguridad real.
La cuestión pone sobre la mesa una discusión más amplia: cómo garantizar servicios de salud animal accesibles en municipios turísticos y en crecimiento demográfico, sin que ello suponga una carga inasumible para el sistema sanitario municipal ni para los profesionales.












