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La poeta aragonesa Magdalena Lasala regresa con un poemario que acaba de recibir el premio José Antonio Ochaíta 2024 y que invita a repensar la relación entre cuerpo, mito y trascendencia. Publicado por la editorial Berenice, La piel del cielo propone una lectura donde lo celestial y lo erótico se entrelazan con referencias clásicas y un lenguaje experimental.
Desde las primeras páginas, el libro sitúa al lector en un territorio donde los relatos de la Antigüedad —sobre todo la mitología griega— funcionan como espejo para explorar el deseo y la devoción humana. La presencia de figuras como Orión sirve menos como reconstrucción mitográfica que como excusa para indagar la fascinación que el otro despierta en nosotros y la pulsión de acercarse a lo divino a través del cuerpo.
El prólogo corre a cargo del poeta Luis Alberto de Cuenca, quien interpreta la obra como un cruce entre mística y eroticidad: una espiritualidad cercana que vincula la corporalidad con el anhelo de conocimiento. Esa lectura ayuda a situar el tono del poemario, donde la experiencia afectiva se convierte en método y materia poética.
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La composición del volumen es sobria pero cuidada: alrededor de sesenta páginas distribuidas en seis secciones que combinan composiciones extensas con poemas más breves. La voz de Lasala alterna momentos de claridad discursiva con pasajes de fuerte imaginería sensorial; en conjunto, la obra busca conmover sin renunciar a la reflexión.
Lo más relevante para el lector contemporáneo es el modo en que estas piezas articulan inquietudes actuales —el sentido de lo sagrado, la identidad y el cuerpo— mediante referencias culturales que siguen presentes en nuestra imaginación colectiva. La tensión entre lo humano y lo divino, entre la tradición y la experiencia personal, es el hilo conductor que da coherencia al conjunto.
Datos clave
- Título: La piel del cielo
- Autora: Magdalena Lasala (Zaragoza, 1958)
- Editorial: Berenice
- Premio: José Antonio Ochaíta 2024
- Prólogo: Luis Alberto de Cuenca
- Estructura: Seis secciones, ~60 páginas; mezcla de poemas largos y breves
- Temas: mitología griega, erotismo, mística, cuerpo y trascendencia
Una voz en continuidad y en contraste
Magdalena Lasala no es una recién llegada: su trayectoria incluye el Premio de las Letras Aragonesas 2014 y una amplia producción narrativa y poética. En su carrera conviven novelas históricas sobre la Edad de Oro de Al-Andalus —con traducciones y repercusión internacional— y una lírica que mantiene presencia constante en la escena contemporánea.
En La piel del cielo se aprecia esa doble vertiente: la formación ensayística y el gusto por la reconstrucción histórica conviven con una poesía que apuesta por la inmediatez sensorial. El resultado no es un tratado teórico, sino un conjunto de poemas que buscan crear experiencia y, al mismo tiempo, abrir interrogantes.
¿Qué puede esperar el lector?
Quien se acerque al libro encontrará imágenes potentes y metáforas trabajadas; versos que mueven lo íntimo y, a la vez, dialogan con arquetipos culturales. La apuesta formal es modesta pero eficaz: la economía de páginas contrasta con la densidad temática.
Entre las piezas que componen el volumen hay una que remite al verano y al paralelismo entre la piel humana y los cielos nocturnos, un buen ejemplo del modo en que Lasala convierte la observación cotidiana en espacio de contemplación y memoria.
Contexto y lectura crítica
El libro llega ahora, tras el reconocimiento del jurado del Ochaíta, en un momento en que la poesía que aborda lo espiritual sin caer en lo dogmático tiene mayor visibilidad. No pretende resolver grandes paradojas, sino poner en diálogo deseo y conocimiento, mito y experiencia, con un lenguaje que alterna intensidad y mesura.
Para lectores interesados en la lírica contemporánea que dialoga con la tradición clásica, y para quienes siguen la obra de Lasala —tanto en narrativa histórica como en poesía— este poemario ofrece material para la reflexión y la relectura.
Magdalena Lasala continúa así consolidando su voz como autora que transita libremente entre géneros y preocupaciones: la historia, la pasión y la búsqueda de sentido convergen en un libro que reclama ser leído con calma y atención.












