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Filip Ugrinic se ha convertido en una pieza clave del Valencia en las últimas semanas y su presencia en el once condiciona la estrategia de Carlos Corberán justo antes de un duelo que puede marcar la temporada. El duelo contra el Sevilla, programado para este sábado a las 21:00, tiene implicaciones directas en la lucha por la permanencia y obliga al técnico a valorar qué centro del campo le da más garantías.
El suizo no empezó con buen pie en Mestalla: el proceso de adaptación y una dolencia de rodilla retrasaron su integración. Sin embargo, su evolución ha sido clara y progresiva hasta afianzarse en el equipo. Su irrupción definitiva se produjo en diciembre, cuando desde el banquillo intervino decisivamente en un empate en Mestalla al habilitar al delantero en los minutos finales y cambiar el signo del partido.
Lo que distingue a Ugrinic no es solo su condición física, sino también su capacidad para influir en los metros finales del campo. Tiene llegada, recupera balones en campo contrario y aporta pases de alto valor en zonas determinantes.
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- Posición: juega como mediocentro en doble pivote o dentro de un trivote, y puede actuar con carácter más ofensivo cuando se le pide.
- Fortalezas: recuperación en campo rival, conducción con potencia y pases precisos dentro del área.
- Situación actual: titular habitual desde la jornada decisiva de diciembre; solo se ha perdido una cita de LaLiga desde entonces.
- Contrato y mercado: fue fichado en propiedad el último verano por una cifra cercana a los cuatro millones de euros.
Elección táctica pendiente
Con Lucas Beltrán ya recuperado, Corberán afronta una decisión que puede alterar el dibujo del Valencia. Mientras el argentino estuvo fuera, el técnico probó un trivote con Guido Rodríguez y Javi Guerra junto a Ugrinic, esquema que funcionó bien ante Osasuna y Alavés, aunque no rindió igual frente al Real Oviedo.
Antes de la lesión de Beltrán el equipo tendía a un doble pivote en el que Ugrinic se sentía cómodo, mientras que el futbolista cedido por la Fiorentina asumía tarea más creativa por delante. El choque contra el Sevilla servirá para comprobar si Corberán apuesta por más volumen defensivo en el medio o por una opción que facilite la transición ofensiva.
Una apuesta con proyección
En un contexto donde muchas llegadas al club son temporales, la contratación de Ugrinic supone una excepción: es una incorporación en propiedad en la que la dirección deportiva depositó confianza económica y deportiva. El club confía en que su rendimiento continúe escalando, aunque la expectativa de retorno económico es una opción probable en el futuro.
Su rendimiento reciente y la estabilidad en el once le han valido, además, reconocimiento fuera de España: Ugrinic figura en la lista de la selección suiza para los amistosos preparatorios ante Alemania y Noruega a finales de marzo, un premio a sus semanas más destacadas con el Valencia.
Qué está en juego el sábado
Más allá de debates tácticos, el partido es una final anticipada para ambos clubes: necesitan puntos con urgencia y cualquier resultado tendrá efecto en la moral y en la clasificación. La decisión sobre si Ugrinic ocupa el centro de la sala de máquinas como pivote o se integra en un sistema de tres influirá directamente en el balance entre recuperación y creación.
- Para el Valencia: mantener a Ugrinic en el equipo supone asegurar intensidad y capacidad de llegada desde el mediocampo.
- Para Corberán: elegir entre equilibrio defensivo o más fluidez arriba.
- Para el aficionado: el rendimiento del suizo puede ser decisivo para alejar al club de la zona de peligro.
El reencuentro con el Sevilla no es solo una cita más en el calendario: será un termómetro de la madurez colectiva y del impacto real de Ugrinic en la pelea por la permanencia.












