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A menos de una semana del inicio del Mundial, España ofreció una respuesta convincente tras un amistoso irregular: ganó con claridad a Perú y dejó pistas de que llega al torneo en mejor forma de la esperada. El triunfo calmó dudas y puso en evidencia tanto virtudes como tareas pendientes antes del debut.
El seleccionador Luis de la Fuente presentó un once cercano al que se prevé para el estreno mundialista y su propuesta rindió desde el pitido inicial. España tomó el control del juego, manejó la posesión y cerró el partido con comodidad, sin necesidad de exhibir su mejor versión.
Oyarzabal reafirma su influencia
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El partido se puso pronto de cara gracias a Mikel Oyarzabal, que abrió el marcador con un disparo colocado tras girarse y sorprender al guardameta. Su tanto extendió la línea positiva del delantero, que se está consolidando como referencia ofensiva.
La fluidez entre líneas fue otro rasgo destacado. Pedri manejó el ritmo y conectó con los puntas; la movilidad de Oyarzabal liberó espacios que aprovecharon sus compañeros. En una acción combinada, Ferran Torres terminó sirviendo el segundo gol y el equipo llegó al descanso con un control claro del encuentro.
Minutos y gestión pensando en el Mundial
En la segunda mitad llegaron los cambios y la lectura fue práctica: reparto de minutos sin perder solidez. David Raya saltó al campo inicialmente bajo los palos, y más tarde fue sustituido por Unai Simón, mientras que el cuerpo técnico dio entrada a jugadores con opciones de integrar el plantel final.
El tercer tanto fue desafortunado para Perú: un centro encontró la meta tras una mala intervención del portero visitante, y el 0-3 dejó el partido prácticamente resuelto. Con la ventaja, España bajó el ritmo y priorizó la gestión física antes del viaje al Mundial.
Perú acortó distancias en el segundo tiempo tras un desajuste defensivo, un recordatorio de que el once español aún debe vigilar los espacios a la espalda de la defensa cuando adelanta líneas.
Qué deja el amistoso
- Confianza colectiva: el equipo mostró cohesión y criterio en la circulación.
- Opciones ofensivas: Oyarzabal y Ferran emergen como soluciones claras en ataque.
- Rotación probada: los cambios no rompieron el equilibrio, lo que facilita la gestión de minutos en el Mundial.
- Asignatura pendiente: control del espacio detrás de la línea defensiva cuando el equipo presiona alto.
En conjunto, la alineación ofrecida y el rendimiento permiten leer el resultado como algo más que un simple amistoso de preparación. La selección recuperó ritmo competitivo, confirmó alternativas en el ataque y redujo la incertidumbre generada por el primer ensayo ante Irak.
Si bien el rival no llega al campeonato y el choque no puede compararse con un partido definitivo, la sensación que dejó la noche es clara: España llega al Mundial con argumentos para pelear, aunque con pequeños ajustes por cerrar en defensa para afrontar sin sobresaltos el desafío que comienza.












