Mostrar resumen Ocultar resumen
A dos días de cumplir 44 años, el organista castellonense Juan de la Rubia será el encargado de la música en la eucaristía que celebrará el sumo pontífice León XIV el próximo 10 de junio a las 19:30 en la Sagrada Familia. La ceremonia coincide con la bendición de la torre más alta del templo y convierte la cita en un acontecimiento litúrgico y cultural de primer orden.
Son pocos los músicos que pueden decir que han puesto música a una misa presidida por un papa; aún menos los que, además, tienen una licencia de piloto. Juan de la Rubia reúne ambas condiciones y asumirá el papel de organista y maestro de ceremonias artísticas en la basílica barcelonesa.
Un escenario de dimensiones únicas
Sadeco responde a quejas vecinales: tapaderas más grandes y más baldeos en la vía pública
Sinner podría verse las caras con Rafa Jódar en octavos de Wimbledon
La visita papal también servirá para inaugurar simbólicamente la torre gótica de 172,5 metros, coronada esta primavera por una cruz de vidrio y cerámica blanca. Es uno de los elementos que marcan la actualidad de la Sagrada Familia, monumento que, por dentro, conoce muy bien De la Rubia tras años de experiencia al órgano.
El programa preparado para la eucaristía combina obras de compositores europeos de los siglos XIX y XX con creaciones contemporáneas catalanas. Entre los nombres previstos figuran Edward Elgar, Felix Mendelssohn y Charles Gounod, junto a autores locales como Ireneu Segarra y Odiló Maria Planàs.
- Cuándo: 10 de junio, 19:30.
- Dónde: Sagrada Familia, Barcelona.
- Rol de De la Rubia: organista y maestro de ceremonias artísticas.
- Repertorio: mezcla de grandes compositores europeos y autores catalanes contemporáneos.
De la Rubia insiste en que la arquitectura condiciona la elección del repertorio. A su juicio, las formas y los materiales de la basílica provocan una resonancia particular: los sonidos se prolongan y se diluyen con lentitud, lo que no favorece la interpretación de grandes piezas sinfónicas o de ciertos autores.
Por eso, aunque Johann Sebastian Bach sea su compositor preferido, reconoce que la acústica de la Sagrada Familia no es la más idónea para su música. En un reportaje de prensa ha explicado que el reto es adaptar la propuesta musical al espacio para lograr una interacción respetuosa entre la liturgia, la interpretación y la arquitectura.
Gaudí y la música: un diálogo antiguo
El organista también subraya una coincidencia entre las soluciones arquitectónicas de Antonio Gaudí y la música sacra tradicional. Según De la Rubia, la curvatura de los volúmenes y la continuidad de las formas parecen invitar a sonoridades más próximas al canto gregoriano, que encajan mejor con las prolongaciones acústicas del templo.
La misa del 10 de junio no es solo un acto religioso: representa la culminación de un proyecto arquitectónico y sonoro, y una prueba práctica de cómo la música litúrgica contemporánea puede convivir con un monumento que sigue en construcción y que celebra ahora el centenario de la muerte de su autor.
Para quienes asistan, la propuesta ofrece una experiencia distinta: obras seleccionadas para dialogar con la atmósfera del espacio, interpretadas por un músico que conoce la basílica desde dentro y que, curiosamente, también pilota aviones. Ese cruce de perfiles añade una nota inesperada a una ceremonia que trasciende lo estrictamente parroquial.












