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El Córdoba Patrimonio de la Humanidad arrancó esta semana la pretemporada en un escenario de cambios: las obras en Vista Alegre han forzado al equipo a trasladar sus entrenamientos a Écija, mientras desde la presidencia se contempla una reconfiguración interna que reduzca el papel ejecutivo del mandatario. La combinación de mudanza temporal y plante institucional marca el inicio de una campaña que busca solidez deportiva y estabilidad económica.
El primer día de trabajo, celebrado este lunes, sirvió para que el presidente José García Román, el entrenador David Fernández y el capitán Fabio expusieran las líneas principales del proyecto para la próxima temporada. En los despachos, la prioridad ha sido evitar escenarios de crisis que, según admiten, pudieron poner en riesgo la continuidad del club hace meses.
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Pretemporada fuera de casa
Las obras de remodelación del pabellón de Vista Alegre obligan al primer equipo a iniciar la preparación en instalaciones de Écija. El cuerpo técnico prefiere verlo como una oportunidad: además de evitar excusas, la situación puede reforzar la cohesión del grupo y hacer que el regreso al pabellón —cuando termine la reforma— tenga un plus de motivación.

Para el entrenador, el traslado no altera los objetivos. Tras su ascenso desde categorías inferiores, Fernández afronta su primer curso en la máxima categoría con la ventaja de conocer la estructura y la plantilla. Busca un equilibrio entre experiencia y juventud, y reclama que los jóvenes empujen a los veteranos dentro de cada puesto.
Plantilla cerrada y prioridades realistas
La dirección deportiva completó el bloque de jugadores con rapidez, según fuentes del club, y la sensación interna es que se ha confeccionado un grupo competitivo en todas las líneas. No obstante, en la mesa del club priman los objetivos realistas: la supervivencia en Primera División sigue siendo la meta prioritaria antes de plantear ambiciones más altas.

La previsión es acumular puntos cuanto antes para asegurar la permanencia —los responsables citan un umbral orientativo para estar tranquilos a mitad de temporada— y, a partir de ahí, poder aspirar a cotas más ambiciosas.
- Base de entrenamiento: Inicio en Écija mientras Vista Alegre se reforma.
- Plantilla: Construida con rapidez; mezcla de juventud y experiencia.
- Dirección: Estudio de cambios estructurales para atraer gestores o inversores.
- Filial: Mantiene su papel formativo, competirá en Tercera División.
- Abonados: Renovaciones por encima del 50% y expectativas de crecimiento.
En el plano institucional, García Román reconoce la complejidad de sostener un proyecto de fútbol sala y trabaja en pasos para profesionalizar la gestión. La idea en estudio es que el club disponga de un perfil de gestor —un director general— que asuma las labores diarias, dejando al presidente una figura con mayor presencia pública que operativa. Ese diseño pretende facilitar la posible entrada de nuevos dirigentes o inversores sin desordenar la operativa interna.
Es una apuesta que tiene implicaciones directas: profesionalizar la estructura puede mejorar la gestión financiera, la relación con patrocinadores y la planificación deportiva a medio plazo. Pero también exige señales de estabilidad y un modelo económico que haga atractivo el desembolso para terceros en una disciplina donde los márgenes son ajustados.
El entrenador y la cantera
Fernández llega con la ventaja de haber trabajado cerca del primer equipo y con la confianza de la directiva. Valora la calidad del grupo y la presencia de jugadores jóvenes dispuestos a competir por un sitio. A pesar de que el filial no jugará en la categoría más alta posible, el técnico subraya que el sub-23 seguirá siendo una pieza esencial para completar sesiones y cubrir necesidades durante la temporada.
Sobre el nuevo formato de la competición, el cuerpo técnico lo interpreta como una intención de dinamizar la liga. Para el Córdoba, la estrategia pasa por adaptarse lo antes posible y centrar esfuerzos en cumplir los objetivos deportivos fijados.
Antes de cerrar su intervención pública, el presidente lanzó un llamamiento a la afición para seguir respaldando al equipo: la mejora de las instalaciones y el mantenimiento de la categoría, dicen en el club, son razones de peso para que Vista Alegre registre una buena entrada cada quince días.
En resumen, el club arranca la temporada entre reformas físicas y cambios en su organización interna, con una plantilla recién configurada y la mirada puesta en consolidarse en la élite. La combinación de un plan técnico claro, la posible profesionalización de la gestión y la respuesta de los aficionados marcarán el ritmo de los próximos meses.












