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Andalucía suma ya más de 272.021 trabajadores en oficios cualificados de la construcción, un volumen que revela cómo la actividad del sector se ha disparado en los últimos años y vuelve a situar la vivienda en el centro del debate público. La aceleración normativa y las medidas aprobadas por la Junta buscan traducir ese empuje laboral en más casas; la pregunta es si bastará para frenar la escasez que encarece el mercado.
Un crecimiento constante que cambia el mapa laboral
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Entre 2019 y el segundo trimestre de 2026 el número de ocupados en la construcción en Andalucía aumentó en torno a un 30%, pasando de 209.026 a 272.021. Esa subida sitúa a la comunidad por delante de otras regiones y concentra cerca del 18% del empleo nacional en los oficios analizados por Randstad.
La tendencia no es puntual: desde 2020 el sector ha mantenido ritmos de contratación elevados, con picos en 2024 y continuidad en 2025-2026 que, por ahora, no muestran señales de frenazo.
Medidas públicas recientes
El Gobierno regional impulsó un paquete normativo y medidas urgentes desde febrero de 2025 para facilitar la promoción de vivienda: movilización de suelo público, trámites administrativos más ágiles y ayudas económicas. El objetivo declarado es claro: aumentar la oferta para contener la presión sobre los precios.
En paralelo, la Consejería plantea construir 20.000 viviendas protegidas antes de 2030 y activar una bolsa de suelo para desarrollar otras 40.937 VPO, con proyectos ya concretados para levantar 3.678 viviendas en distintas localidades.
Qué dicen los números
| Indicador | 2019 | 2026 (2º trim.) |
|---|---|---|
| Total ocupados en oficios cualificados (Andalucía) | 209.026 | 272.021 |
| Albañiles y afines | 48.229 | 67.903 |
| Peones | 28.881 | 47.294 |
| Electricistas | 18.915 | 27.211 |
| Incremento total (2019–2026) | +30% | |

Impactos y riesgos para el mercado de la vivienda
Los expertos estiman que hacen falta alrededor de 300.000 viviendas en la próxima década para corregir el déficit estructural que presiona los precios. El aumento del empleo en la construcción es un paso necesario, pero no suficiente: la producción de vivienda debe escalar de forma sostenida y coordinada con la disponibilidad de suelo y la financiación.
- Más mano de obra permite acelerar proyectos, pero la logística y materiales siguen siendo cuellos de botella.
- La movilización de suelo público agiliza promociones, aunque su ejecución requiere tiempo y control administrativo.
- Sin un plan de vivienda integral, el riesgo es que el aumento de empleo no se traduzca en suficiente oferta asequible.
Estructura del empleo: oficios y edades
Los albañiles y los peones lideran la creación de empleo en la región. Algunos oficios —como encofradores o trabajadores de estructuras— muestran oscilaciones según la demanda de obra, mientras que electricistas y fontaneros registran crecimiento sostenido, aunque con altibajos recientes.

En términos generacionales, predomina la franja de 45 a 54 años. El relevo generacional es reducido: solo una minoría de ocupados tiene entre 16 y 24 años, aunque en determinados oficios jóvenes y noveles aumentan con rapidez.
La presencia de trabajadores extranjeros
El peso de la mano de obra extranjera ha crecido de forma notable. En ocupaciones clave como la de albañil, los trabajadores extranjeros y con doble nacionalidad representan casi la mitad del total —en torno al 47,6%— y en peones supera el 50%. Esto refleja la importancia de la inmigración para sostener la capacidad constructiva, al tiempo que plantea retos de integración y condiciones laborales.
Brecha de género y perfiles
El sector mantiene una clara desigualdad por sexo. De los más de 1,4 millones de ocupados en oficios cualificados a nivel nacional, más del 97% son hombres. Aunque la presencia femenina ha crecido en términos relativos, su número absoluto sigue por debajo de 41.000 en los últimos años, lo que evidencia espacio para políticas de atraimiento y formación dirigidas a mujeres.
En palabras de responsables del estudio de Randstad, este dinamismo evidencia la necesidad de profesionales técnicos —albañiles, carpinteros, fontaneros, electricistas— para sostener la actividad, y subraya que la oferta formativa y la captación de jóvenes serán determinantes en la próxima década.
La apuesta por más vivienda pública y por facilitar la promoción no elimina la complejidad: los próximos años dirán si la fuerte creación de empleo en la construcción se traduce en más casas asequibles o en un ciclo de actividad que mantiene, pero no resuelve, el problema estructural de acceso a la vivienda.












