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La tradicional Cata de Cerveza de la cofradía del Huerto celebra su 30.º aniversario del 5 al 8 de agosto en la plaza Cristo de la Sangre, un acontecimiento veraniego que vuelve a convertir a Lucena en un punto de encuentro para vecinos y visitantes. Más allá del disfrute, la feria impulsa la economía local y sostiene proyectos de la hermandad, por lo que su continuidad interesa a la ciudad.
La cita ocupará las noches —de 21:00 a 02:00— con una oferta amplia y renovada: en total se servirán 104 referencias, con cerca de veinte incorporaciones internacionales procedentes de Europa, América y Asia.
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Organización y cifras que explican su peso local
Lo que hoy es una costumbre veraniega tuvo un arranque conservador: la idea encontró reticencias en sus comienzos, cuenta el hermano mayor, Miguel Ramírez, quien rememora que al principio hubo que trabajar para que la iniciativa cuajara dentro del calendario cofrade.
Con el tiempo la cata se asentó. En 2025 se vendieron alrededor de 12.000 tercios y, en las noches de mayor afluencia —especialmente jueves y viernes— la plaza puede reunir hasta unas 2.000 personas. Detrás del evento hay meses de preparación: selección de etiquetas, acuerdos con proveedores y logística de cámaras frigoríficas y almacenes.
| Qué | 30.ª Cata de Cerveza de la cofradía del Huerto |
|---|---|
| Cuándo | 5–8 de agosto de 2026 |
| Dónde | Plaza Cristo de la Sangre, Lucena |
| Horario | 21:00–02:00 |
| Referencias | 104 (incluidas ~20 novedades) |
| Equipo | 50–60 voluntarios entre junta, jóvenes y colaboradores |
| Ventas 2025 | Aproximadamente 12.000 tercios |
Selección internacional y guiños locales
El catálogo de este año mezcla marcas populares con referencias de tiradas limitadas. Entre las incorporaciones internacionales figuran cervezas latinoamericanas, asiáticas y centroeuropeas; también hay clásicos de exportación y rarezas buscadas por aficionados.

- Internacionales destacadas: Andina (Colombia), Cass (Corea del Sur), Cusqueña (Perú), Kozel Premium Pils (República Checa), Polar (Venezuela), Super Bock (Portugal) y la ucraniana Miake Povna.
- Clásicos singulares: Weihenstephaner —una cerveza de trigo de segunda fermentación— llega respaldada por la tradición de la cervecería más antigua en funcionamiento.
- Opciones españolas y locales: Califa Punch IPA, Doppelbock Gran Vía, Mazagonera, Ruben’s Original, Reyes (de Rute, con anís Machaquito) y la propia Vuelta Lallave, cerveza creada por la cofradía.
Las 104 referencias incluyen una amplia gama de estilos: rubias, negras, tostadas, de trigo, IPA, dobles maltas, cervezas de abadía, versiones sin alcohol y opciones sin gluten. La intención no es acumular rarezas por sí mismas, sino combinar lo conocido con apuestas nuevas que funcionen en el público.
Un motor económico y social
Además de su valor festivo, la cata es la principal fuente de ingresos de la hermandad. Su aportación económica ha permitido a la cofradía afrontar inversiones que difícilmente se podrían costear solo con cuotas o actividades esporádicas.
Entre los proyectos recientes figura la compra de un local frente a la parroquia de Santo Domingo; la intención ahora es recaudar fondos para su reforma y habilitarlo como espacio propio de la corporación.
La organización subraya la importancia del apoyo vecinal y de la colaboración de la parroquia y del Centro de Orientación Familiar San Juan Pablo II, que facilitan espacios de almacenamiento durante la celebración.
Treinta años después, la cata mantiene dos virtudes complementarias: diversidad en la oferta y arraigo comunitario. Cada agosto la Plaza Cristo de la Sangre vuelve a ser el escenario de una cita que ya forma parte del calendario lucentino.












