Mostrar resumen Ocultar resumen
Mientras Madrid sigue en la agenda pública por asuntos diversos, otro relato cobra fuerza: la literatura independiente se reunió en el Matadero para reivindicar el trabajo editorial más allá del mercado. La tercera edición de Back to the Book (11-13 de septiembre) mostró por qué estas iniciativas importan hoy: preservan voces que los algoritmos no priorizan y refuerzan el tejido cultural local y latinoamericano.
Durante tres días, la Casa del Lector se transformó en un espacio de encuentro donde más de 130 sellos de España y América Latina ocuparon 1.800 m² divididos en cuatro zonas temáticas. No fue una feria al uso: predominó la cercanía entre editores, autores y público, y los libros dejaron de ser mercancía para convertirse en eje de conversaciones personales.
El efecto resultó palpable en momentos cotidianos: alguien ojeando un catálogo se detenía a preguntar, el editor explicaba una colección y, a menudo, esa recomendación terminaba en compra. Es una forma de descubrimiento que contradice la velocidad y la homogeneidad de las recomendaciones automatizadas.
AVE Córdoba-Málaga reanuda operaciones tras incendio en la vía
Tavernes-Valencia despierta orgullo local: Carlos Espí celebra la gesta
Programación y voces presentes
La agenda fue amplia y heterogénea. Hubo presentaciones de autor, mesas redondas, talleres prácticos y clubes de lectura; nombres consolidados compartieron cartel con autores emergentes.

Entre los participantes más visibles estuvieron Julieta Venegas, que presentó Norteña. Memorias del comienzo, y el dibujante Paco Roca, que conversó sobre El viaje junto a Jesús Marchamalo. También pasaron por las salas figuras como José Ovejero, Sara Torres, Mónica Ojeda, Pilar Adón y María Hesse.
Los talleres incluyeron encuadernación, fanzines y un laboratorio editorial para el público, dirigido por Victoria Gabaldón, donde los asistentes crearon pequeñas publicaciones colectivas: una muestra de cómo la edición puede ser práctica y comunitaria, no solo industrial.
Exposiciones y memoria
En la planta superior, la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE) montó una exposición que trazaba la historia de las revistas desde el exilio hasta la actualidad, poniendo en valor su papel como espacios de pensamiento no hegemónico. Junto a ella, una muestra sobre Gloria Fuertes generó un diálogo entre memoria y presente.

| Fecha | Lugar | Asistencia | Actividades destacadas |
|---|---|---|---|
| 11–13 septiembre | Matadero / Casa del Lector | +130 editoriales (España y AL) | Presentaciones, talleres, exposiciones, fanzines |
Quiénes participaron
En el espacio convivieron sellos con trayectorias consolidadas y proyectos incipientes. Entre los nombres citados por la organización figuraron editoriales como Altamarea, Astiberri, Anagrama, Nórdica y sellos latinoamericanos como Limonero o Caja Negra.
- Editoras pequeñas: apuesta por la experimentación y tiradas limitadas.
- Autores emergentes: visibilidad y redes de contacto.
- Lectores: acceso a títulos que no llegan a grandes cadenas.
Editar en pequeño escala implica riesgos: costos, tiradas reducidas, paciencia. Pero también exige compromiso con la diversidad cultural y la traducción, elementos que fortalecen el ecosistema literario a largo plazo.
El domingo por la tarde, a poco del cierre, las colas para las últimas charlas mostraron que el interés no era anecdótico. Profesionales agotados intercambiaban miradas de incredulidad ante la afluencia; la respuesta del público dejó claro que la literatura sigue reuniendo y generando comunidades presenciales.
Madrid acoge eventos de todo tipo: masivos, institucionales, underground. Back to the Book se sitúa en ese perfil más íntimo y colaborativo, donde se prioriza la conversación y la complicidad entre quienes hacen y quienes leen. En un contexto de saturación digital, estas iniciativas recuerdan que el libro físico sigue desempeñando un papel social y cultural irremplazable.
La tercera edición consolidó su propuesta: más allá de cifras, lo relevante es la continuidad del proyecto y su capacidad para sostener a los pequeños sellos y a las voces que, de otro modo, perderían visibilidad. Esa es la implicación real para lectores y profesionales hoy: mantener espacios donde la palabra impresa conserve su peso y su capacidad de alteridad.












