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El periodista y narrador Javier Morales publica Mientras quede una rosa. Miradas de John Berger, un libro que reconstruye los itinerarios y las conversaciones que dejó el crítico y creador británico en España, justo en el año en que se cumplen cien años de su nacimiento. La obra reaparece en un momento de debate intenso sobre ecología, política cultural y el futuro del medio rural: ¿qué le hablan hoy a la sociedad las ideas de Berger?
El autor y su mirada
Nacido en Plasencia y afincado en Madrid, Javier Morales ha ido perfilando una obra coherente con los temas de la naturaleza y la defensa animal, que algunos encuadran dentro de la llamada ecoliteratura. Su trayectoria incluye textos testimoniales y ensayos sobre la relación entre escritura y medio ambiente, y en este libro se propone seguir el rastro del pensamiento de John Berger por lugares y personas que lo conocieron en nuestro país.
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Javier Morales revive el legado de John Berger al recorrer sus rutas
Morales cuenta que su interés por Berger nació por la sorpresa estética: la lectura de Puerca tierra, primer volumen de la Trilogía de las fatigas, le abrió —como lector y autor— nuevas formas de mirar y narrar la vida rural. Esa forma de escritura, insiste, fue el detonante para embarcarse en un proyecto híbrido que mezcla reportaje, ensayo y piezas narrativas.
Un pensamiento aún vigente
Berger, subraya Morales, no fue un intelectual cómodo para las instituciones ni para los circuitos comerciales del arte. Su mirada crítica hacia las estructuras capitalistas y su solidaridad con causas internacionales, incluida la palestina, configuraron una postura pública constante. En la voz del autor aparece una denuncia explícita sobre la degradación política y ambiental de nuestro tiempo; para Morales, esa perspectiva sigue resultando pertinente ahora que confluyen crisis sociales y climáticas.
Como ejemplo de la coherencia de Berger con sus ideas, Morales recuerda gestos y decisiones que incomodaron a la opinión pública y al mercado cultural, y que explican en parte su condición de autor influyente pero periférico frente a la industria editorial y artística dominante.
Cómo se hizo el libro
El trabajo implicó varias rutas y entrevistas: encuentros con testigos directos, visitas a lugares vinculados a Berger y conversaciones con familiares, entre ellos su hijo. El resultado es un mosaico pensado para dejar hablar a distintas voces y para entrelazar temas recurrentes en la obra de Berger —el campo, la emigración, la producción artística— con testimonios contemporáneos.
El proceso editorial, reconoce Morales, consistió en ordenar ese material diverso para lograr fluidez narrativa y un sentido unitario sin perder la heterogeneidad de perspectivas.
- Qué ofrece el libro: una biografía en fragmentos y una serie de reflexiones sobre arte, campo y política.
- Por qué importa ahora: coincide con el centenario de Berger (1926–2026) y con debates sobre transición energética, conservación del paisaje y justicia internacional.
- A quienes afecta: lectores interesados en crítica cultural, habitantes rurales, profesionales del medio ambiente y quienes siguen la relación entre arte y política.
Ruralidad, crisis y transición
Sobre la relación entre agricultura y paisaje, Morales adopta una posición matizada: recuerda que para muchas personas que trabajan la tierra no se trata de una postal bucólica sino de una ocupación. Al mismo tiempo advierte que la conservación del entorno es imprescindible para la supervivencia del mundo rural.
Los riesgos enumerados son diversos: expansión urbanística, el uso intensivo de agroquímicos, la ganadería industrial y, en ocasiones, proyectos energéticos a gran escala que no siempre consideran a las comunidades locales. Morales subraya que la implantación de renovables es necesaria, pero reclama que su despliegue incluya criterios sociales y ambientales que protejan al territorio y a sus habitantes.
En el debate sobre el fenómeno pospandemia del llamado neorruralismo, Morales advierte contra la idealización: mudarse al campo no garantiza automáticamente una mayor concienciación ecológica. A menudo se reproducen hábitos urbanos en contextos rurales, y por eso plantea que la política ambiental debería combinar la revalorización del campo con iniciativas para “renaturalizar” las ciudades —más árboles, menos asfalto y menores niveles de tráfico privado— como medidas complementarias.
Berger hoy: memoria y ausencias
Aunque su influencia fue amplia, Berger no ocupó plenamente los espacios institucionales. Morales atribuye esa marginalidad tanto a su independencia frente al poder como a decisiones personales que marcaron su trayectoria pública.
La coincidencia del libro con el centenario del autor abre una pregunta práctica: ¿se están organizando conmemoraciones a la altura de su legado? Para Morales, la respuesta es todavía tibia, lo que refleja, según él, la precariedad de las agendas culturales frente a los retos actuales.
Mientras quede una rosa aparece, por tanto, como una invitación a recuperar una tradición crítica que conecta arte, ética y medio ambiente en un momento en el que esas conexiones afectan decisiones concretas —desde políticas energéticas hasta modelos de gestión del territorio— que inciden en la vida cotidiana de muchas personas.











