Córdoba CF en 3 años: cuatro pilares que impulsan su salto bajo Monterrubio

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A tres años de asumir la dirección ejecutiva del Córdoba CF, Antonio Fernández Monterrubio ha dejado al club en una situación muy distinta a la que se encontró: políticas deportivas más definidas, cuentas en positivo y una mayor presencia en la ciudad. Estos cambios colocan al club en una posición más sólida para competir en la categoría profesional, pero persisten decisiones clave pendientes que marcarán su capacidad de crecimiento a medio plazo.

Avance deportivo

El avance más visible se aprecia en el terreno de juego. Tras su llegada, la prioridad fue recuperar la categoría profesional; objetivo alcanzado en su segunda temporada. Desde entonces el equipo ha logrado estabilidad en Segunda, con una estructura deportiva que permite mirar hacia arriba sin que cada curso sea una lucha por la supervivencia.

La continuidad en la dirección deportiva —con nombres como Juanito, Raúl Cámara y César Sánchez en el respaldo técnico— ha sustentado una estrategia de mercado basada en detectar jugadores con proyección, incorporarlos en condiciones favorables y revalorizar su rendimiento. Ese enfoque ha facilitado salidas lucrativas; ventas como las de Adrián Lapeña, Carlos Isaac y Álex Sala han dejado en las arcas del club más de tres millones de euros, una inyección clave para la autosuficiencia financiera.

Evolución económica y del estadio

En lo económico el contraste es notorio. Tras arrastrar pérdidas acumuladas que rondaban los 18,3 millones de euros, el club cerró el último ejercicio con un beneficio de 1,18 millones después del regreso a Segunda. Esa mejora ha venido acompañada por acciones para explotar mejor los activos disponibles.

La cesión del estadio ha sido un punto de inflexión: disponer de El Arcángel con un marco de uso más estable ha permitido planificar inversiones y actuar con mayor autonomía. En los últimos meses se han implementado mejoras tanto en accesos como en infraestructura: rótulos y escudo iluminados, control de entradas con NFC, medidas de accesibilidad, iluminación LED, nuevos videomarcadores y áreas específicas para la plantilla (sala de convivencia y cocina adaptada).

Además, está en marcha el proyecto de cerramiento de fachada en Fondo Sur y Preferencia, cuyo avance —previsto entre junio y diciembre— se considera un paso importante para profesionalizar la imagen del recinto.

Reforzar el vínculo con la ciudad

La gestión también ha apostado por recuperar el vínculo social con Córdoba. Se ha trabajado en la ordenación del tejido peñístico y en ampliar la presencia institucional del club: visitas de colegios, convenios con entidades sanitarias y acciones de la fundación club, con figuras como el nadador paralímpico Paco Salinas como rostro de campañas solidarias y de atención a pacientes.

Ese acercamiento ha contribuido a revitalizar un sentimiento local que, según la directiva, estaba debilitado años atrás.

  • Logros clave: ascenso y consolidación en Segunda, resultado económico positivo, cesión estable de El Arcángel, modernización de instalaciones y mayor actividad social.
  • Asignaturas pendientes: desbloquear la creación de una nueva Ciudad Deportiva y mejorar el rendimiento y la retención de la cantera.

Dos retos que condicionan el proyecto

Aunque el balance general es favorable, dos cuestiones estructurales siguen siendo prioritarias y no están resueltas. La primera es la materialización de una Ciudad Deportiva acorde a las exigencias de un club profesional. Existen al menos tres ubicaciones sobre la mesa, pero el proceso está aún sin cerrar y la falta de concreción administrativa y pública prolonga la estancia del primer equipo en el Camino de Carbonell.

La segunda preocupación afecta a la cantera. A pesar de inversiones, el club no ha conseguido retener talento local ni elevar el nivel competitivo de las categorías inferiores. El resultado es una formación juvenil que rinde por debajo de lo esperado, lo que limita la promoción de jugadores del filial al primer equipo.

Ambos frentes —infraestructura y desarrollo juvenil— serán determinantes para que el crecimiento iniciado no se estanque. Resolverlos implica inversiones y acuerdos que aún requieren tiempo y negociación.

En conjunto, la etapa de Monterrubio deja a un Córdoba CF más ordenado y con perspectivas de crecimiento: ha recuperado estabilidad deportiva y financiera y ha empezado a profesionalizar su imagen. Ahora le toca dar los pasos esenciales en lo urbano y en la formación para convertir esa base en un proyecto sostenible a largo plazo.

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