Mostrar resumen Ocultar resumen
Hace más de trece años una fisioterapeuta dejó Barcelona y se mudó a una finca abandonada en Arbúcies (Girona) para buscar una vida más conectada con la naturaleza. Hoy esa decisión dio lugar a Tierra Luz, una comunidad intencional basada en energías renovables y en la agricultura ecológica que plantea otra forma de convivencia y apoyo mutuo.
En una conversación con el periodista Arnau Serrado en YouTube, la creadora del proyecto relató cómo el proyecto creció a partir de redes vecinales y de crianza compartida: lo que empezó como colaboración puntual con otras familias se transformó en una apuesta por vivir y trabajar en común.
De la cooperación informal a una vida compartida
Córdoba CF recibe al explosivo Almería: examen decisivo en el Arcángel
Luis Suárez no costará 80 millones: Barça descarta esa cifra
La transición no fue repentina ni normativa: varias familias adquirieron conjuntamente una finca en desuso y comenzaron a organizarse para cubrir necesidades cotidianas y cuidar a los niños de forma colectiva. Compras conjuntas, ayudas mutuas y responsabilidades compartidas fueron parte de ese proceso.

La impulsora subraya que el núcleo de la comunidad no es lazos de sangre, sino una decisión consciente de convivir. El grupo funciona como una red de apoyo donde cada miembro decide participar por afinidad y objetivos comunes, no por obligación familiar.
Lo que distingue a Tierra Luz
Más allá de la coexistencia física, lo que sus residentes buscan es un espacio para desarrollar proyectos personales y crecer juntos. Según la fundadora, en muchos entornos —familia, trabajo— resulta difícil mostrarse tal cual uno es; en su comunidad han intentado crear condiciones para que eso sea posible.

- Autonomía energética: uso de energías renovables para reducir dependencia externa.
- Producción ecológica: huertos y técnicas agrícolas sostenibles para la alimentación local.
- Red de cuidados: crianza colaborativa y soporte entre hogares para gestionar el día a día.
- Acompañamiento personal: énfasis en procesos individuales dentro de un marco comunitario.
Implicaciones prácticas y sociales
Modelos como este adquieren relevancia en contextos de coste de vida creciente, búsqueda de alternativas sostenibles y demandas de atención más comunitaria. Si se reproducen, pueden modificar cómo se organiza el cuidado infantil, la economía doméstica y el consumo energético en zonas rurales.
No obstante, los proyectos comunitarios también enfrentan retos: sostenibilidad económica a largo plazo, gobernanza interna y la convivencia entre distintos ritmos y expectativas personales. La experiencia de Tierra Luz muestra que la convivencia intencional exige tanto acuerdos explícitos como capacidad de negociación continua.
Para la impulsora, el sentido último del proyecto es sencillo: construir un entorno donde las personas se sientan escuchadas, respetadas y queridas, y donde puedan desarrollar su identidad sin la presión de roles preestablecidos. Ese fue, en sus palabras, el motor que llevó a varias familias a apostar por una vida compartida en el entorno rural.












