La Guardia Civil en Córdoba informó este domingo de la investigación a una persona sorprendida mientras instalaba un sistema de captura ilegal de aves en las afueras de la ciudad; el sospechoso intentó huir al ser descubierto, pero fue interceptado por los agentes. La actuación revela una operación concreta contra prácticas que dañan la biodiversidad local y que siguen vigentes en zonas periurbanas.
La intervención, llevada a cabo por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), se produjo tras la localización de una red abatible de aproximadamente cuatro metros de largo y 1,5 metros de altura por hoja. En el momento de la inspección, los guardias encontraron aves atrapadas en la malla y otras retenidas en jaulas próximas, que se empleaban como reclamo.
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- Especies rescatadas: un jilguero (Carduelis carduelis) y un verderón (Chloris chloris) hallados en la red y liberados inmediatamente.
- En las jaulas junto al artilugio había cuatro ejemplares más de jilguero, dos de pardillo común (Carduelis cannabina) y tres de verderón común.
- Total de aves devueltas a la naturaleza: 11 ejemplares.
El investigado queda vinculado a un expediente por un delito contra la fauna, tipificado en los artículos 335 y 336 del Código Penal —que describen la captura de especies no autorizadas y el uso de métodos de captura no selectivos—. Las diligencias han sido remitidas al Juzgado de Instrucción correspondiente y a la Fiscalía de Medio Ambiente de Córdoba.
Paralelamente, el caso se ha trasladado a la Delegación Territorial de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul para valorar sanciones administrativas. Según la Guardia Civil, la práctica detectada conlleva tanto responsabilidades penales como multas por la vía administrativa.
Más allá del marco jurídico, este tipo de actuaciones tiene un efecto directo en la conservación: la captura ilegal reduce poblaciones locales y altera comportamientos reproductivos, además de poner en riesgo la salud de los ejemplares retenidos. Las autoridades recuerdan que las redes abatibles y otros artes prohibidas están expresamente prohibidos por su falta de selectividad.

La operación de Córdoba forma parte de los controles periódicos del Seprona, que buscan proteger ecosistemas y especies comunes en entornos urbanos y periurbanos. Los agentes insisten en la importancia de denunciar actividades sospechosas para evitar que prácticas como la caza furtiva sigan dañando la fauna local.












