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Dos estudios recientes dibujan un panorama contrapuesto: mientras la mayoría de los españoles aprovecha el verano para viajar, una parte significativa de andaluces y cordobeses no tendrá vacaciones. Ese desajuste no es sólo anecdótico: afecta al consumo turístico, al bienestar y entra en escena como factor político en plena campaña hacia las elecciones.
Una investigación nacional vinculada a actividades de ocio muestra que alrededor de 7 de cada 10 españoles disfrutan de algún día de descanso este mes y que el gasto medio por persona se sitúa en torno a 1.130 euros. El viaje típico dura más de una semana, se realiza en España, suele reservarse en hotel y se comparte principalmente en familia.
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Los hábitos de compañía también aparecen marcados: la opción familiar predomina, seguida de escapadas en pareja; los viajes con amigos son menos frecuentes y los desplazamientos en solitario representan una minoría.
La otra cara: quienes se quedan en casa
Por contraste, el sondeo regional del Centro de Estudios Andaluces revela que casi un 30% de los encuestados afirma que permanecerá en su residencia habitual durante el verano. Si se suman quienes consideran muy improbable salir de viaje, la proporción se aproxima al 46%.

En términos prácticos, eso significa que en provincias como Córdoba una parte relevante de la población no pisará playa, montaña ni centros de ocio; además, una porción importante renuncia a experiencias turísticas que, para otros, son ya parte central de las vacaciones.
Por qué importa ahora
Las cifras no son inocuas: la menor movilidad reduce ingresos para hoteles, restaurantes y comercios locales en plena temporada alta. A escala personal, la ausencia de descanso fuera del hogar tiene efectos sobre la salud mental y la conciliación familiar. Y, políticamente, el tema adquiere relevancia cuando faltan meses para elecciones generales y municipales.
- 70% de los españoles tiene vacaciones este mes.
- 1.130 € es el gasto medio por persona declarado.
- 47% viaja en familia; 38% en pareja; 13% con amigos; 3% solo.
- 55% contrata alguna experiencia turística y, de esas, un 38% elige un spa.
- 29,9% en Andalucía se quedará en su residencia; 15,8% ve muy improbable viajar.
El contraste entre quienes gastan y se mueven y quienes se quedan en casa plantea preguntas sobre distribución de ingresos, acceso a ocio y prioridades de política pública. Medidas puntuales —desde promociones turísticas locales hasta incentivos fiscales o políticas de conciliación laboral— podrían cambiar la situación, aunque su diseño y eficacia dependerán de decisiones a nivel municipal y autonómico.
No todo debe verse en clave económica: las vacaciones influyen en la calidad de vida y en la recuperación tras un año de trabajo. Por eso, los resultados de estos estudios invitan a una reflexión sobre cómo garantizar que la temporada estival no sea un privilegio, sino una oportunidad más accesible para un mayor número de ciudadanos.











