Restos romanos descubiertos en el castillo de Marbella: reescriben su historia medieval

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Las últimas campañas arqueológicas en el Castillo de Marbella han desplazado la fecha de inicio del casco histórico varias centurias atrás: los trabajos recientes revelan una ocupación mucho más antigua y compleja de lo que se creía, con huellas claras de presencia romana que reescriben la cronología local. Este hallazgo cambia la manera de entender el origen urbano y condiciona proyectos de conservación y difusión que comienzan ahora a tomar forma.

Durante más de diez años, la Delegación de Cultura del Ayuntamiento impulsó un diagnóstico arqueológico en el recinto que combinó excavaciones tradicionales con técnicas modernas de prospección. El estudio buscaba evaluar el subsuelo antes de intervenir las murallas y, en el proceso, aportó datos que amplían drásticamente la historia del lugar.

Técnicas y alcance del trabajo

El plan incluyó once sondeos arqueológicos, mapeos geofísicos, documentación de paramentos, análisis de morteros, topografía y fotogrametría. Esa mezcla metodológica permitió ligar evidencias superficiales con estructuras profundas y establecer secuencias de ocupación más fiables que en investigaciones previas.

Técnicas modernas de prospección geofísica en sondeos arqueológicos
Mapeos geofísicos y sondeos arqueológicos combinados para revelar estructuras bajo tierra

Los resultados superaron las expectativas iniciales: aparecieron materiales y estructuras que permiten afirmar con mayor seguridad una ocupación romana anterior a la fase medieval que hasta ahora dominaba las interpretaciones.

Una muralla con historia superpuesta

El examen de los paramentos exteriores fue especialmente revelador. Los especialistas identificaron hasta 13 fases constructivas en distintos tramos de la fortificación, lo que indica un proceso de reconstrucción y reutilización prolongado en el tiempo.

Algunos elementos técnicos y tipologías de sillares apuntan a posibles reocupaciones que podrían remontarse a los siglos I–II a. C., aunque la hipótesis aún requiere confirmación adicional mediante dataciones y excavaciones más extensas.

  • Instalación hidráulica: se ha documentado una estructura interpretada como un posible castellum aquae, vinculada a la gestión del agua en época romana.
  • Materiales de importación: mármoles, mosaicos (tessellatum y sectile) y fragmentos de terra sigillata de procedencias muy diversas indican un entorno residencial de cierta entidad.
  • Cerámica con cronologías que abarcan desde la República tardía hasta el Bajo Imperio (campaniense y otras tipologías).
  • Objetos de uso cotidiano: lucerna, alfileres de hueso y restos alimentarios que documentan la vida doméstica en distintos momentos.
  • Fases andalusíes: niveles posteriors al siglo XII y una fosa séptica almohade fechada en la segunda mitad del siglo XII.

La combinación de estos hallazgos sugiere que el área que hoy ocupa la fortaleza fue un nodo urbano activo y transformado repetidamente, no un enclave con origen exclusivamente medieval.

Testigos materiales de múltiples épocas

Las excavaciones realizadas junto al Colegio Nuestra Señora del Carmen han sido decisivas: en ese patio se han documentado cinco fases históricas superpuestas, incluida la citada fosa almohade. Otros sondeos en las murallas norte y este arrojaron niveles romanos con materiales que van desde el siglo II a. C. hasta el IV d. C.

Además de las piezas lujosas —mármoles y mosaicos—, los depósitos de basura y elementos domésticos permiten reconstruir aspectos de la economía y la vida cotidiana, como el consumo de pescado y el uso de cerámica importada.

Conservación y usos futuros

Las obras de restauración realizadas entre 2023 y 2024 en los tramos norte y este sacaron a la luz revestimientos de mortero con decoraciones sobre las juntas y muros de sillería de distintas cronologías. Esa documentación ha servido para diseñar una intervención que frene la degradación y preserve la información arqueológica.

Restauración de murallas de piedra con técnicas de conservación arqueológica
Obras de restauración 2023-2024 preservan la información arqueológica en los paramentos

Concluida la fase de diagnóstico, el Ayuntamiento prepara un proyecto para acondicionar el interior del recinto y abrirlo al público como un espacio cultural y didáctico que explique las distintas etapas de ocupación.

Importa hoy porque ese proyecto implicará decisiones sobre conservación, accesibilidad y gestión del patrimonio en el centro urbano, además de ofrecer nuevas oportunidades para la interpretación histórica y el turismo cultural.

Qué queda por hacer

Gran parte de la evidencia todavía permanece bajo tierra, especialmente en la parcela del Colegio Nuestra Señora del Carmen, que se ha definido como una reserva arqueológica para futuras intervenciones. Los pasos siguientes deberían combinar nuevas excavaciones dirigidas con medidas de protección y un plan museográfico que ponga en contexto los materiales.

En resumen: el Castillo de Marbella ya no puede leerse solo como una fortaleza medieval. Las excavaciones recientes lo retratan como un palimpsesto urbano donde se superponen siglos de ocupación, desde probables estructuras republicanas romanas hasta el al-Ándalus y la posteridad. La apertura de esos estratos al público será la próxima prueba para convertir esos datos científicos en relato comprensible para la ciudad.

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